sábado 28 de noviembre de 2009

Tac-Tic, Tac- Tic, Tac-Tic



Me encuentro tumbado en un banco de piedra, desde aquí puedo ver como las nubes blancas pasan a gran velocidad; Cada una de ellas me muestra su encanto, dándome una forma distinta. De mi tranquilidad salgo al escuchar un constante soniquete, el sonido es como el de un reloj: " Tac-tic, tac-tic, tac-tic".
. - Puede provenir de mi reloj pero ¿Cómo es posible? Si mi cabeza no falla creo recordar que llevaba meses sin darle cuerda.
Saco con dificultad del bolsillo mi viejo reloj, me ajusto las gafas a la nariz y miro el segundero que se encuentra completamente inmóvil. Pero sigo escuchando el latoso latido de un reloj, doy dos toquecitos al cristal rayado y me lo acerco al oído. El sonido no proviene de este dichoso reloj, enfadado me incorporo quedándome sentado en el banco, alzo la mano y lo tiro con todas mis fuerzas al suelo. El reloj antiguo que había pasado de generación en generación, se rompe en mil trocitos, el cristal se deshace en trozos de escarcha, las manecillas salen disparadas, quedando una clavada en la tierra húmeda, el carrillón suena a corazón roto y los números se evaporan. Miro el desastre y me percato que el "tac-tic" se ha disipado como las nubes que antes me cubrían. Al levantar la cabeza del suelo veo una mujer joven delante de mi; me observa quieta y con la boca abierta. Su aspecto es de niña pero realmente se aprecia que su atuendo disfraza un cuerpo de mujer. La diadema con un gran lazo recoge un cabello liso y largo, la chaqueta de punto cubre un vestido de flores, los calcetines uno hasta la rodilla y otro caído en el tobillo recogen unos zapatillas ajadas. De su mano cae una correa que recoge a su vez un collar. El collar no ata a ningún animal. La muchacha se agacha y tapándose la boca con la mano, cuchichea algo al animal no existente, se levanta y sin decirme nada sale arrastrando la correa mientras el collar va dando tumbos sobre la tierra húmeda. Sus pasos cortos y rápidos los acompaña canturreándose una cancioncilla. - Tac-tic, tac-tic, tac-tic.








Hola a todos. Este relato es una continuación de otro relato que me ha escrito en los comentarios Nacho, está vez no he querido contestarle con otro cuento en los comentarios, sino contestarle aquí para agradecérselo de está manera. Gracias Nacho.





El relato de Nacho es el siguiente:

Había en la pared del salón un viejo reloj que el bisabuelo trajo a lomos de caballería desde Francia. Contrabando para adornar la estancia e hipnotizarnos mirando el péndulo las tarde eternas de los meses de invierno.
En el despacho del Ayuntamiento, frente por frente a mi mesa, un óculo ovalado abría a mi vista las saetas de un reloj con números romanos y un tic-tac monocorte.
La rebotica de Teresa también era sede de un reloj de pared con carrillón del Big-Ben. Un sobresalto cada cuarto de hora mientras trataba con poco ángel de ganarme las mercedes de Leonor, la farmaceútica. 20 años de porfía clandestina.
Reloj en la torre del campanario, vigilando el paso de los vecinos por el cruce de calles donde se erguía, tiesa como un espía en la sombra.Más y más relojes cercando mis horas, contándolas y haciéndome perder el tiempo.Sólo tengo ya un reloj. Un reloj de bolsillo. Nunca debí dejarlo tan a mano como para que me lo colocaran en el chaleco de este sudario.No para de girar y su tic-tac me martiriza.

Matilde sabía que odiaba los relojes...

jueves 26 de noviembre de 2009

Cordones


Como gata negra, recorro los estrechos callejones de mi fantasmal pueblo y mi sombra obstinada me sigue sin rechistar. Noche tras noche repetimos el camino sabiendo que al final te encontraría. Era consciente que nunca me esperabas pero me encontraba sumida a la desesperación e intentaba poder sentir tu calor por última vez.

Mis pasos siempre eran decididos aunque los cordones de mis zapatillas se encontraban desabrochados y se iban mojando con el agua sucia de los charcos. No me paraba a atármelos pues sentía que detrás de los visillos se encontraban las miradas de las parroquianas, que más tarde saldrían a la plaza a cuchichear mi desdicha y mi alma en pena.

Los últimos rayos de sol se esconden por detrás de las esquinas y la plena oscuridad ya se hace patente en mi andanza cuando llego hasta la verja que nos separa, la abro despacio y noto como todo sigue igual; El silencio misterioso, la humedad que cala los sentimientos, el frío que estremece y los gatos vagabundos que maullan a la nada. Mis pasos rozan la tierra húmeda, mientras busco entre los pinos aquella losa grisácea. Al llegar a ella, me tumbo sobre la piedra fría, mientras que mis dedos empiezan a pasear los surcos caligráficos de un nombre que se había grabado a fuego en mi cuerpo. Al cerrar mis ojos aguados me quedo dormida, deseando y esperando que me despiertes en algún momento.

. - Marta, despierta.- Escucho la voz de alguien conocido. Abro los ojos y como siempre me despierta Manuel, me ayuda a incorporarme y me acompaña hasta la verja del cementerio, dejando reposar mi calor en la fría piedra.

Manuel cierra la verja y separados por el metal, me dice. -Marta, este no es tu sitio. Llevo aquí mucho tiempo, vivo entre estas tumbas guardando su silencio y puedo asegurarte que los que se van nunca vuelven aquí. Sólo encontrarás a los gatos vagabundos, la bruma y los suspiros de los pinos. No vengas más, no te martirices. Se da media vuelta y veo como su cuerpo va escondiéndose entre la bruma.

Sabía que Manuel decía la verdad, pero ir allí era como el último recurso para sentir los abrazos casi olvidados de mi gran amor, Alonso. Al llegar a casa me quité la ropa que olía a cementerio y las zapatillas con los cordones calados de barro, me sirvo una copa de Ron y me siento en el suelo abrigando mi frío con una manta. Empiezo a mirar el fuego de la chimenea y los recuerdos se asomaban en sus llamas sin dejarme descansar, con la tercera copa lo empiezo a tener todo más claro y con una decisión tomada me acojo al sueño soporífero.

Por la mañana salgo temprano de casa, sin mirar atrás y con un nudo en el estomago y no en las zapatillas, empiezo la huida sin vuelta atrás. Paso por la casa donde me crié, por el parque donde conocí a Alonso, por la cafetería donde se me declaró, por el árbol torcido que frenó nuestra vida y al final por el cementerio. No me paro dejando que mis pasos lleguen hasta una solitaria parada de autobús. En la espera me percato que en la parada de autobús que se encuentra enfrente mía hay una chica con un niño pequeñajo correteando entre sus faldas. La chica le va dando trocitos de fruta como si fuera un polluelo, el niño los va acumulando sin tragar entre sus carrillos. La madre me observa y sonríe, yo la respondo con una leve sonrisa. El crío con dificultad se traga la fruta y sale corriendo torpemente hasta un hombre que se acerca hasta la parada de autobús. El niño pronuncia una cariñosa palabra mientras alza los brazos. -Papá. El hombre coge al niño, alzándolo al cielo, su expresión refleja orgullo y alegría. La luz reflejada en el hombre entra por mis pupilas y siento un golpe de calor al sentir que aquellas facciones me eran muy familiares. Le observo con más descaro y grito al reconocer aquella cara más envejecida.

.- ¡Alonso¡ Grito con todas mis fuerzas al que fue mi novio. Todo es en vano, no me escucha.

Bromeando la familia se monta en el autobús que acaba de llegar a su parada y me dejan allí sola. Cierro los ojos y como en una mala pesadilla puedo ver como todas las noches iba a visitar mi tumba, como mis dedos paseaban por mi nombre grabado, como los cordones de las zapatillas nunca los abrochaba pues no podía y como hablaba con Manuel que era otra alma en pena como yo.

domingo 22 de noviembre de 2009

Quiero ser como ..... tú.




Apoyo la cabeza entre las rodillas mientras recuesto mi espalda en la pared que me separa del otro aseo. Vomito por tercera vez y cierro los ojos, quedándose en mi retina los corazones y nombres tatuados en la puerta del baño. Noto como las compañeras de facultad entran en los diferentes aseos y no se paran a mirar que me puede pasar, aunque muchas seguro que se hacen sus malévolas conjeturas. Lentamente me levanto apoyando mi cuerpo en la pared, tiro de la cadena del baño mientras veo como se hace un remolino de agua y salgo.
El baño está en silencio, no hay nadie, miro mi cara en el espejo y el reflejo no es de los mejores, los ojos y labios hinchados y la nariz roja como un pimiento. La cabeza me da vueltas y me duele muchísimo. Revuelvo en el bolso para ver si hay algún analgésico y por fin lo encuentro en el fondo, entre las monedas, lo caramelos y los tiques nunca tirados. Me lo pongo encima de la lengua, me acerco al grifo y sorbo el agua fría. Sin pensármelo dos veces acerco la cara debajo del grifo y dejo que el agua helada me despeje la cara. Al levantarme, observo como el reflejo del espejo me hace recordar mi tormento. Me palpo la cara y veo como mis facciones son idénticas a las de mi padre, el reflejo del espejo hace que mire también mis manos que son como las de él, las extiendo y las veo temblar. Saco del bolso la pitillera, la abro y leo la inscripción, -"¡Vale, ya sé que fumas!, pero piénsatelo dos veces antes de fumarte otro". "De tu padre que te quiere". Saco torpemente un cigarrillode su interior, la cierro, paso mis manos por el metal borrando las incordiosas huellas y la tiro enérgicamente a la basura.
Desde pequeña he deseado ser como mi padre, seguir sus pasos, aprender de su sabiduría. Mi mejor juego era imitar a mi padre, ejerciendo con habilidad sus explicaciones. Mi padre me miraba orgulloso, sabiendo que su influencia haría de mí una mujer sorprendente que algún día le superaría. Los años pasaban y mis pasos eran decididos; estudiaba sabiendo, sabía lo que estudiaba. Así llegué a ser una de las mejores de mi promoción con un sueño cumplido, seguir fielmente los pasos de mi padre.
Esa mañana al llegar a la facultad todo cambió. Sabía que el día iba a ser complicado ya que a primera hora mi novio me dejaba porque necesitaba pensarse mejor nuestra relación. Desesperada me fui a hablar con mi padre. Él como padre me dio sus mejores consejos, apoyándome y no dejando que me derrumbara. Me animó a seguir asistiendo a clase, que me distrajese y que cuando llegásemos a casa hablaríamos con tranquilidad.
Así lo hice, seguí como siempre sus consejos, pasaba de clase en clase sin tomar apuntes, guardándome las lágrimas insatisfechas por no poder brotar sin problemas. Por fin llegué a la última clase que la impartía mi padre. Me senté al fondo como siempre, buscando la independencia de una hija hacía su padre profesor ya que nunca me gustó alardear ser su hija aunque los compañero muchas veces notaban nuestras miradas de complicidad. Pero ese día fue diferente a todos, en mitad de la clase me llamó, cosa poco habitual en él, que prefería siempre sacar a algún compañero con menos experiencia en el terreno. Recorrí los escalones con dificultad, me encontraba mareada y no entendía por que mi padre me sacaba sabiendo como me encontraba. Al llegar hasta él me puso delante de la camilla, con seriedad y sin mirarme a la cara, puso el instrumental en mi mano, destapó el cuerpo mientras explicaba a mis compañeros el ejercicio que nos preparaba. Yo me quedé helada, sin respiración al ver que ante mis ojos estaba el cuerpo inerte del que había sido mi novio. Las manos me temblaban y el bisturí se cayó de mis manos, retumbando en toda la sala el metal contra el suelo. Mi padre que no paraba de hablar exponiendo las posibles causas de la muerte, se acercó hasta mí, cogió el bisturí lo puso entre mis manos y despacio me guió para hacer la incisión más perfecta que nunca se hubiera podido ver. La autopsia fue rápida y concluyente. El supuesto joven desconocido murió de una parada cardiaca. Al quitarme los guantes llenos de sangre, los tiré a la basura y con ellos toda mi honestidad.
Salí de clase para poder esconderme en el aseo de la facultad y ahora me encuentro delante de un espejo que refleja un reflejo desconocido para mí. Esbozo una pequeña sonrisa, recojo mi bolso, me acerco a la basura, busco la pitillera entre la basura y la guardo en el bolso.
. - Yo quiero ser como....tú. Salgo de aquél baño comprendiendo que por fin había conseguido ser como él.

domingo 15 de noviembre de 2009


Veo aquel despacho polvoriento y lleno de miles de papeles revueltos en el escritorio. Las ventanas que daban al edificio de enfrente están sucias, como si no se hubieran limpiados en años. Hago un intento para acercarme hasta ellas y ver que hay en el exterior, pero las telarañas pegadas a los cristales hacen que se frene mi curiosidad. Volví a mirar el interior del despacho y en el escritorio observé una gran cantidad de papeles y fotografías que aparentaban no seguir ningún orden ni control. Cogí una de las fotografías y supe que era ella. Atenea. Llevaba buscándola casi un mes, pero cada vez era más tinta que persona real.

Después de tanto tiempo sintiendo tan cercana su piel, sé de muy buena tinta que sus historias tienen una parte real y otra parte de mentira. Sus personajes entran en contacto con ella, le cuentan un suspiro y ella les escribe una historia.
Pero ¿dónde está ahora Atenea? Seguí su rastro hasta encontrar el último contacto que tuvo con uno de sus personajes, el conocidísimo Corsario Fausto. Cuándo le interrogué, fue muy cauto en sus respuestas. Me contó que le había llegado a sus oídos que tras nueve horas de espera en una sala blanca como la luna, con un total de 1435 baldosines blancos que le acompañaron en esas largas horas, se encontró con una mujer, ella sin mediar palabra se sentó a su lado. Según Corsario, Atenea se refirió a ella como la Señora Miedo. Está mujer la describió como serena, alta, fría y muy pero que muy sabia. Atenea sintió como la abrazaba con más fuerza por cada hora que pasaba, cada vez la sentía más cercana, tanto que se asustó. Dejándola sin aliento, con los ojos oscuros llenos de miedos, con su corazón latiendo tan despacio como corre un caracol y sus manos temblorosas como sus suspiros.
. -Pero ¿por qué se ha ido? Insistí a Corsario.
Corsario sonrió de medio lado, bebió un trago de ron caliente y mirándome a los ojos me dijo. Sus personajes enmudecieron como ella, el miedo les iba quitando color y cada vez eran más grises, convirtiéndose en cenizas que se deshacían como el polvo. Así que antes de que fuese demasiado tarde Atenea salió de la sala blanca, se asomó a la barandilla del hospital y con un suspiro los libero. Los vio separarse de ella, pero no le importó.

Y ahora estoy aquí, esperando que entre por la puerta que ponga la música que la hace soñar y empiece a escribir sus bocetos para después crear sus historias. Sé que lo primero es que no sienta a la Señora Miedo a su lado, la cuál se alimenta de sus sentimientos y de sus personajes.

La puerta se abre. - ¡es ella! Se acerca hasta mi. Me coge entre sus manos y sonríe. Por fin puedo notar sus manos calientes acariciándome. Se sienta, me lleva a su boca unos segundos y por fin cogiéndome con firmeza me acerca a un papel en blanco y empieza a escribir una nueva historia con mi tinta.

domingo 25 de octubre de 2009

Lobo (II)



Bajé de la calesa y fui escoltada hasta los aposentos del Duque. En la entrada, sin alzar la vista pude contar un total de diez hombres y franqueando la puerta principal una mujer que portaba dos grandes cuervos en sus hombros. La mujer coge mi mentón y me mira a los ojos. Era la famosa bruja del Duque. Me sonríe con maldad mientras empieza a tocarme los senos. - El Duque se lo va a pasar genial contigo. Espero que esta noche no seas su manjar para que puedas ser el mío.

Le aparto la mano de un manotazo y los hombres del Duque me cogen de los brazos, sujetándome con fuerza, mientras que uno de sus cuervos de la bruja empieza a aletear sobre mi cabeza, agarrando mi capucha e intentando picotearme la cabeza y la cara.

. - ¡Basta! No la dañéis o el Duque no nos lo perdonara. - Grita la bruja. - Alza el brazo y el cuervo se aposenta dócilmente en él. Abre la puerta y me empuja al interior.

. - Espero que sea muy doloroso tu final. Me dice con una sonrisa burlona sujeta en su boca.


Cuando cierran la puerta a mis espalda observo la estancia que está decorada con tapices y alfombras en tonos rojos, también hay un pequeño escritorio y una gran cama con dosel. Al otro lado se encuentra una chimenea, donde las llamas anaranjadas chispean juguetonas. Me acerco hasta ella, mientras me quito la capa. Encima de la chimenea, un gran espejo me refleja e intento con los dedos colocarme el pelo desmarañado por el pajarraco. Me siento a esperar en la alfombra y observo las llamas de la chimenea, cuando de pronto noto una presencia detrás mía. Intento girarme pero no me deja el brazo que rodea mi cuello y posa encima de mi corazón. Con la otra mano aparta mi pelo y me besa el cuello. Cierro los ojos.

. - ¿Quieres una copa? - Me susurra el Duque.

. - Sí, le digo esperando poder girarme para poder observar a aquel hombre tan cruel.


Es un hombre de compresión fuerte, pelo largo, oscuro y una barba que deja entrever unas facciones serenas. Sirve dos copas de coñac y se acerca mirándome a los ojos, puedo ver como sus ojos verdes resaltan con un brillo especial. Se acerca a mí, me ofrece su mano para ayudárme a levantar del suelo y me entrega la copa. De un trago me la bebo. El duque me mira sorprendido, se ríe y se bebe su copa también de un trago. Coge mi copa y tira las dos contra la pared, haciéndo de ellas, miles de cristalitos centelleantes por el reflejo del fuego que alberga la chimenea. Me coge de las manos, me acerca a la cama y delicadamente me tumba. Despacio se acerca a mi y empieza a besarme las mejillas y la frente. Me mira mientras pasa su mano por mi pelo, lo levanta cierra los ojos y lo huele. - Me gusta tu olor. Me susurra en el oido, mientras que a mí me recorre un escalofrío por todo el cuerpo.


Empieza a besarme el cuello, bajando despacio sus manos por mis caderas. Yo le dejo, necesito que se acelere más. Así que cojo sus manos para que me acaricie los pechos y beso su boca, terminando en un mordisco en su labio inferior, provocándole una pequeña herida en su labio. Cada vez el jadeo era más fuerte y empiezo a escuchar dentro de su pecho unos gruñidos. Le tumbo en la cama y me pongo encima, sus ojos brillan cada vez más, son casi hipnóticos hasta el punto que me podría dejar llevar por una locura. Empiezo a desabrochar la camisa y con cuidado me acerco a su pecho y le empiezo a morder. Él me coge de las caderas, que cada vez están apretándole más sus muslos. Aparto el contacto visual cuando empiezo a ver que empieza la transformación de hombre a lobo. Me separo de él y con ligereza me transformo yo en la Capitana Dark, quitándome las flores del pelo, el carmín y aquel incomodo vestido que me asfixiaba. Sin quitarle el ojo al hombre lobo me tomo un trago de la botella de coñac y veo la transformación completa hasta que al final me encuentro mirando a un lobo negro que gruñe mostrando sus colmillos. En sus ojos marrones, es donde se queda instalado lo que ya no es, un hombre. Salta de la cama y se acerca hasta mí, le enseño los dientes y con un gran impulso salta sobre mí. Su fuerza hace que los dos caigamos al suelo y él que se encuentra encima mía consigue clavarme las uñas en el costado, con todas mis fuerzas sujeto su cuello antes de que me pueda propinar un mordisco y con la otra mano consigo acercar una pistola a su cuello y sin pensarmelo le disparo el chip de adiestramiento a mi voz. Al segundo, le grito. - ¡Quieto Duque!

El lobo se separa de mi y se queda quieto. - ¡Sit! Duque se sienta sobre sus patas. Miro la pistola y sonrió mientras beso el arma que me he traído del futuro. ¿Qué pasada?

Me acerco al lobo, me agacho y le acaricio. - Eres precioso. Es una pena que no pueda llevarte conmigo Duque.

Saco de mi bolsillo la lágrima estacional y poco a poco me convierto en la mujer invisible. Abro la puerta y cruzo por delante de la guardia del Duque que miran atónitos al lobo que está en el interior sentado mansamente. La bruja con sus cuervos se acerca a él y mira el interior de la habitación.

Yo desde fuera, doy una orden alta y clara. - ¡Ataca!

El lobo empieza a devorar a la bruja y a los hombres que con sus armas empiezan a maltratarlo hasta terminar con él. Al morir el lobo, poco a poco delante de los hombres supervivientes, se fue convirtiendo en el Duque. Yo empecé a correr por los pasillos, pasando por toda la guardia del Duque sin ningún tipo de peligro. En la salida sur estaba mi fiel amigo que tampoco me veía. Acaricio su mano y él sabe que soy yo. Me sube al caballo y me agarra fuerte, mientras poco a poco la luz del sol se empieza a ver en el horizonte y mi cuerpo empieza a pasar de transparente a visible.

Corsario mira mis arañazos y me besa con mimo la nuca. - Cuando lleguemos al barco te curo.

Cogimos el gusano del tiempo por los pelos que nos absorbió como un tornado, llevándonos de vuelta. En este viaje, desnuda y abrazada a Corsario, pude ver fragmentos del futuro. Al subir al barco, en mi camarote, Corsario me miro a los ojos y me dijo. - Te brillan los ojos de una forma especial.

. - ¿Has visto el futuro Corsario? le pregunto suspicaz.

. -Sí, me dice intentando no mirarme a los ojos.

Me pongo delante de él y miro sus ojos. - A partir de hoy cuando haya luna llena me iré del barco.

.- Vale mi Capitana. - Abrazo a Corsario y huelo su piel, por primera vez en mi vida me parece exquisito su olor.

martes 20 de octubre de 2009

Lobo



Subidos a las cuerdas que iban hasta el palo mayor de la carabela, desnudos, con el corazón alocado, las manos sudorosas y mirando a aquél abismo en forma de agujero de gusano, puedo escuchar los rezos de Corsario.
. - Dark es necesario.
Muy seria le digo a Corsario. - ¡No me digas que vas a tener miedo a estas alturas!
. - ¡Encima cachondeo! Sí, sí tengo miedo a las alturas y no solo a eso, sino a ese maldito gusano. Miramos a aquel abismo oscuro que quedaba en el centro del tornado que nos iba a engullir enseguida.
. - En un despiste de Corsario, le miro de arriba a abajo y él se gira mirándome a los ojos. . - Nos prometimos que no nos fijaríamos en nuestra desnudez.
Sonrío y grito mientras me suelto. - ¡Te mentíiiiii!

Empiezo a aullar a la luna hasta que me dejo absorber por el agujero de gusano. Siempre que hago este viaje me entusiasmo, ya que se puede ver pasar fragmentos de la vida que se te han olvidado pero que estuvieron. Veo a mi padre enseñándome a interpretar un mapa del tesoro, a mi madre manejando con maestría un arco, el primer día que me puse al mando del navío Deseos y mi cara de felicidad al rescatar los tesoros del mar Cosk. Cierro los ojos y escucho de lejos los gritos de Corsario. La velocidad que soportamos en nuestro cuerpo hace que toda nuestra piel esté continuamente vibrando y haciendo ondas en nuestra piel. Si hubiéramos saltado con la ropa, nos hubiéramos ocasionado rozaduras hasta llegar a tener graves quemaduras. Por fin noto una ligera brisa fría que indica que estamos llegando al final del gusano, me abracé y muy lentamente empecé a dar vueltas sobre mi misma hasta salir despedida al agua caliente del pantano Hot. Al segundo cayó Corsario a mi lado. Los dos nadamos con fuerza para llegar a la superficie. Me agarro a los hombros de Corsario que tiene la tez blanca como la luna.
. - Estoy muy mareado Dark. - Me susurra hipando.
. - Vamos a la orilla, ¡mira allí está nuestra ropa protegida! Empezamos a nadar juntos hasta la orilla y nos vestimos con aquellas ropas de época.
. - ¡Estás preciosa Dark! - Corsario me observa vestida con un vestido imperial.
. - Me miro y paso las manos por la suave tela de terciopelo. - Lo malo es que no sé andar con este atuendo, me sobra todo. - Le digo mientras cojo la falda alzándola hasta las rodillas. Debajo llevo mis pantalones y atado a mi cintura un arma.
. - Pero la verdad es que todo se disimula genial. - Le susurro a Corsario con una sonrisa burlona mientras rozo con mis manos el arma.
. - ¿Cuánto tiempo tenemos? me pregunta Corsario.
. - Dos horas de cenizas lunares. Nos tenemos que poner ya en camino si queremos llegar a tiempo. La oscuridad de la noche era menos con la luz de la luna llena, pero necesitábamos pasar totalmente desapercibidos desapercibidos. - Allí está la casa de Holm.
Holm es un científico inventor que en el futuro sería reconocido por la utilización de muchísimos inventos que no se tuvieron en cuenta en su tiempo por miedo a los cambios y a la brujería mal usada.
Llamamos a la puerta y esperamos, al rato Holm nos abrió una rendija de la puerta y nos miro con detenimiento con unas dobles gafas rudimentarias que sirven para identificar a personas extrañas. Creo reconocer las primeras gafas de reconocimiento y sonrío al verlas.

. - Pasar ¿no os ha visto nadie venir hasta aquí? Nos dice Holm quitándose las gafas.
. - No Holm, hemos venido con cuidado. - De la habitación contigua salió una bella muchacha con pan, queso y vino, que con dificultad hace un hueco en la mesa que está llena de papeles con dibujos y diferentes objetos estrafalarios.
. - ¿Es tu hija? - Le pregunto a Holm.
. - Holm mira con ternura a la muchacha y dice sí con la cabeza.
. - ¿A qué hora vienen a por ella? . - A las 12. - Dice cabizbajo el inventor.
. - No te preocupes Holm, la sustituiré yo. La muchacha se acerca, me abraza y después a Corsario, que el muy cerdo aprovecha para pasar libremente sus manos por sus curvas. -¡Corsario! Exclamo con una mirada severa. - La suelta al segundo pero no por mi toque de llamada, sino por que recibe un calambrazo por parte de la muchacha.

La chica con una graciosa sonrisa me enseña un dedal que lleva en el dedo con él se puede dar pequeñas descargas eléctricas. Me acerco a ella y al ver sus ojos, la reconozco, es Marieta una de las mejores inventoras del futuro.

Ella me sonríe, me pone en la palma de la mano el dedal. - Espero que te sea útil Dark. - Se gira y mira con osadía a Corsario que se está frotando la marca del dedal que le ha quedado en el cuello.

. - Holm me entrega una lágrima estacional. -Solo se encuentran en el mercado negro, pero la tenía guardada para mi hija. Se pueden usar una vez, son lágrimas que al tragarlas te hacen cinco minutos invisible, creo que la necesitaras tu ahorma más que mi hija.
. -Gracias Holm. Le abrazo y veo como sale de la estancia dejándonos solos a Corsario y a mí.
Corsario saca el expediente por el que estamos allí. Lo abre y veo las fotografías de las dos hijas de uno de mis mentores. Muertas y con el corazón extraído. - Es odioso. Digo a Corsario mientras me sirvo un vaso de vino.

Me acerco el expediente y miro las fotografías, después de verlas durante tres meses ya no me impactan tanto. Estamos en este mundo porque le prometí a mi Mentor que salvaría a la única hija que le quedaba viva, ya que estaban matando a toda su descendencia.

Después de buscar enemigos en su entorno, me di cuenta que en las fotografías, uno de los cuerpos presentaba un sello grabado en su piel. Corsario pudo identificar el sello, pertenecía a un Duque al que apodaban El Lobo. Había vivido hacía ya 620 años, pero según nuestras investigamos murió en extrañas circunstancias en su castillo, tal día como hoy. Descubrimos que su apodo se lo había ganado, porque la región pensaba que era un hombre lobo, ya que cuando ejercía su derecho de pernada, la muchacha que iba cuando había luna llena, la devolvían como si hubiera sido devorada por un lobo. Sabíamos por un confidente que el Duque era el mayor enemigo del Marqués de León. Mi mentor era el actual Marqués de León y su descendencia estaba siendo atacada por una alimaña. Descubrimos que el Duque conseguía viajar al futuro porque había contratado a una bruja que había hecho magia negra y con su anillo hacía que viajase al futuro por el gusano del tiempo y aniquilara a la familia que él no pudo tener.
Y ahora estaban Corsario y Dark sentados esperando a la guardia del Duque, para que se la llevasen a ella como si fuera la hija de Holm al castillo del Duque. Que al ser conocedor de la su extraña muerte, tal día como hoy, había blindado con vigilancia el perímetro del castillo y su castillo era una fortaleza. No salía de sus aposentos que estaban custodiados por la bruja y los hombres más fieros de la Comarca. Pero sí que exigía su derecho de pernada, nada menos que un día de luna llena.
Llaman a la puerta. En silencio recogemos el expediente, me levanto y me coloco una capa que me cubre el cuerpo y la cabeza. Corsario me da la mano. - Ten cuidado, Dark. Aprieto su mano.
. - Espérame en la salida Sur, si no aparezco dentro de una hora, vuelve sin mi. Le beso en la mejilla y abro la puerta.
(Continuara)

sábado 17 de octubre de 2009

Invisible



Kiko mi perro fiel, tenía apoyada su cabeza en mi muslo, su mirada triste, era el reflejo de lo que veía día tras día. No se movía para no gastar energías, pues la crisis había llegado también a nosotros y cada vez era más habitual no llevarnos nada a la boca. Recostado en aquella columna, tanto si hacía calor como si hacía frío, veíamos los pies de las personas que nos rozaban sin vernos.
Los niños eran los únicos que no tenían ningún reparo en mirarme a los ojos, después sus ojos recorrían la realidad, se fijaban en mi aspecto ajado por la falta de limpieza y en la ropa roída que llevaba tapando mi desnudez.

Yo para pedir no he necesitado ninguna minusvalía, ni pertenecer a ninguna banda para sacar dinero. Yo soy un autónomo de la pobreza y libremente me dejé llevar hasta llegar a ser lo que soy.

Pero hoy no sé si los pinchazos en el estomago son por el hambre acumulado o por revivir el dolor que me dejó aquella mujer que se apodero de mi alma. Que al pasar hoy por mi lado, su mirada se clavó en mis ojos, me sonrió y de su cartera sacó una moneda para dejarla dulcemente en mi gorra sucia. Atónito observé como sus piernas se alejaban escondiendo sus pasos graciosos entre el tumulto de otras piernas y así volviendo otra vez a separarme de ella.

Duermo en los bancos del parque, como lo que me dan, pido para darme algún capricho los Domingos, bebo pero no para olvidarla y sólo sé que quiero ser invisible para ella.

miércoles 14 de octubre de 2009

Personajes



Veo como pasan los días y aunque yo quiero frenarlos retrasando los relojes de mi casa o atándolos con un cordel, ellos se ríen en mis narices y se niegan a parar.


Los personajes de mis historias se van acumulando en mi cabeza, tanto que se hacen amigos unos de otros y se ponen a hablar contándose sus historias y al final consiguen mezclarmelas. Yo les escucho sentada e intento poner orden en sus historias, prometiéndoles que en cuando me deje de quemar lo que tengo entre manos y las yemas de mis dedos estén aliviadas, tecleare hasta caer rendida todo y más. Tendrán su oportunidad y de mis dedos saldrán humo para que ellos existan en este mundo irreal pero a la vez tan real.
Alguno de mis personajes, cansado de esperar se ha preparado las maletas para volar a otra mente y así ser escrito y dado a la vida por otro ilusionista de historias. Yo muy perspicaz los he ido reconociendo al leer algunos textos ciber. Aparecen y me guiñan un ojo y yo me alegro de verlos pero me da pena que no hayan sido mis dedos los que los hayan descrito.




Estoy hasta arriba pero no me olvido de vosotros. Muchos besitos......... para todos........ y más.......

miércoles 7 de octubre de 2009

Cenizas de Sentimientos



Escribí mis sentimientos en un papel blanco. - No los dejaré salir de este cuadrilátero, pensé para mis adentros. Escribí todo lo que me cohíbo y no cuento, mis secretos más íntimos, lo que contaría sabiendo que puedo hacer daño, lo que diría sin prejuicios y los miedos más dolorosos.
El papel recibía la tinta sentimental sin queja, recogía en silencio mis pensamientos más sinceros. No le mentía ni intentaba disfrazar los pensamientos en cuentos.

Todo este cúmulo de sentimientos son escritos en la profunda soledad de la noche, cuando noto que mi alma no puede agarrarlos con fuerza y quieren escapar. Quedan impresos aunque observo como mi reflejo intenta salir del papel quedandose suspendida en el aire, flotando sin destino ni destinatario.

Al terminar de escribir, observo como las manos me tiemblan y el corazón dentro de una caja se encuentra como un maldito puño. Las letras rebeldes hacen un último intento para transformarse en sonidos que lleguen a sus destinatarios; luchando desesperadas por salir de aquella hoja y haciéndose posible aquellos sentimientos que tengo escondidos en un baúl. Pero con todo mi cariño antes de que sea demasiado tarde, doblo el papel corrompido de tinta y sentimientos. Lo mantengo entre mis manos, notando su calor hasta que empieza a arderme. Cierro los ojos y despacio lo rompo en miles de trocitos, haciendo con ellos una montaña de letras. En cada rasgazo de papel siento como rasgo mi alma, doliéndome hasta casi no poder respirar. Enciendo una cerilla, la acerco despacio a la montaña de letras y el fuego hace el resto, de la montaña salen chispas centelleantes hasta que todo se convierte en cenizas de sentimientos.

domingo 27 de septiembre de 2009

Sucesos en el Periódico



Fui a comprar como todos los domingos el periódico. Me senté en la terraza de la cafetería y como una norma habitual empecé a leer el periódico de atrás a adelante. Empecé leyendo el tiempo, después los sucesos, más tarde la economía y por último la actualidad. El periódico me había proporcionado casi una hora de entretenimiento. El repaso lo hago más ligero, de principio a final; Me entretengo más leyendo los anuncios, los contactos y por último pero no menos morboso las esquelas. Y allí es donde empezó mi cruz, en la mitad inferior derecha, con grandes letras aparecía así. Se pide una oración para la Señora Margarita Alonso Veg sus dos ex maridos, sus dos ex suegras, sus 3 hijos y su perro se acordaran de ella. Cerré corriendo el periódico acompañado por un gran escalofrío que recorrió todo mi cuerpo. Con cuidado lo volví a abrir y a leer. Allí estaba la esquela de mi muerte. De pronto me acordé de un suceso de la pagina 32 en el correspondía las iníciales de la víctima con las mías; Pasé las paginas corriendo hasta la noticia de sucesos. El título era insulso "Mujer trágicamente muerta al chocar su coche con un perro vagabundo" Levanté la cabeza y en ese momento vi como pasaba un perro vagabundo que me miró con cara de malas pulgas. -¿Será él? Me pregunté con miedo.
Me levanté y deje el dinero del café que todavía no me habían traído a la mesa de mármol. Corrí detrás del perro vagabundo para averiguar todo sobre él. Nos recorrimos tres callejones en los que pude presenciar una pelea canina, dos seguimientos alocados a tres gatos más listos que el hambre, y por fin su hogar. Acompañaba a una dama vagabunda que buscaba un tesoro entre la basura. Me acerque a ella y con tacto le enseñé mi esquela en el periódico. La mujer más aturdida que yo, me dijo que ataría a su perro para que no le matase con mi coche. Yo se lo agradecí enormemente, ya que no me quería morir todavía.

Más tranquila me fui hasta mi casa pero al llegar vi que había extraviado las llaves. Aporree la puerta, pero nadie me contesto. - ¿Dónde estarían todos? Al rato escuché como el ascensor subía hasta el rellano, me acerqué y lo que vi me dejo helada. Mis hijos vestidos de negro portaban un jarrón feísimo. Su tristeza me inundó y comprendí al segundo lo que estaba pasando. Lo que quedaba de mí andaba portando un jarrón horroroso lleno de cenizas.

Ahora vago por mi casa, no hago mucho ruido para no asustar a los niños, me divierte hacer travesuras a las novietas de mi ex, e intento no seguir a esa luz blanca que no para de llamarme, pues una vez me acerqué por curiosidad y la muy "jodia" me empezó a absorber como una aspiradora. No sé cuánto tiempo aguantare aquí pero lo único que sé es que aún no me quiero ir.

lunes 21 de septiembre de 2009

Carta


Atada al reloj que no llevo, a las responsabilidades que hacen que el tiempo no se pare, a convertirme en una experta en raspar los segundos, a caer redonda en la cama y dormir sin dormir.
Me doy cuenta que os añoro porque os he hecho parte de mí, intento visitaros, leeros sin dejarme ni las comas ni los puntos y sonreír por vuestra maestría. Muchos besos para todos.



Carta para un amigo:


Te cuento que el señor Otoño llama a mi puerta y sin motivo aparente me deprimo. Siento como los tonos verdes se turban, dejando que tímidamente se acerquen los dorados con tintados de nubarrones grises. Las hojas de los árboles, acunadas por el viento, se van cayendo haciendo alfombras crujientes. La lluvia empieza a mojar el alma de los enamorados, sofocando el ardiente calor que ha provocado el verano.

Las limpias sonrisas se empiezan a esconder detrás de las bufandas, dejando que solo se expresen los ojos de los duendes.

Al saltar en los charcos me acordaré de los añorados oleajes de un mar bravo. Y sé que el viento se aliara con la señora lluvia, para dar la vuelta a los paraguas, riéndose los dos a carcajadas por sus pequeñas travesuras.

Espero que vengan a visitarme los rayos acompañados de tormentas; cuando sea así apagare todas las luces y encenderé las velas. Con su tierna luz me cobijare para poder pensar en ti. Que volverás a mi lado, que te abrazaré como la primera vez y que sonreiré al respirarte; ese olor tan riiiico que dejo me invada. Me agarraré a tus manos y me darás el verde del campo, el azul del mar, el amarillo del sol, la luz y la alegría de amarte desde que te vi por primera vez. He aprendido a añorarte sabiendo que volverás para sentirte plenamente otra vez. Espero que con tu calor y colorido calientes otros corazones como al mío. Con mucho cariño me despido contando los segundos para volver a encontrarme contigo Señor Verano.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Sueños del corazón



Me até fuerte un cordel en el dedo corazón. No me podía olvidar de comprar las pilas para el transistor. Baje despacio las escaleras hasta la calle y empecé mi particular aventura desde que me ataron a un jodido andador que suena retumbando con un golpe seco en el asfalto; haciendo que la gente se gire para ver como ando arrastrando mis viejas piernas que se negaron a retirar de la circulación.
La gente y los niños me adelantan ligeros sin ningún tipo de esfuerzo, sus pasos demuestran ser de unos verdaderos caníbales del asfalto.
Nerviosa, llego hasta el semáforo. Con los dientes apretados y con cara de velocidad espero a que se ponga el muñequito verde que me da permiso para cruzar el paso de cebra; tengo la seguridad de que no llegare hasta el otro extremo sin recibir una gran pitada de los impacientes conductores, pero cuando mis pies se posan en el otro extremo de la acera, tengo la satisfacción de tener media batalla ganada.
Sólo me queda ascender por una pequeña cuesta que me obliga a que haga las paraditas oportunas para tomar aliento. Cuando siento como las fuerzas se alían conmigo, sigo caminando hasta la tienda de toda la vida; allí compro lo indispensable además de hablar con las parroquianas que vamos quedando y así poder alimentar nuestros frágiles recuerdos del paso en esta vida.

Más contenta por ser una de las supervivientes del barrio, la vuelta siempre se me hace más corta, pero cuando por fin llego a mi casa, me desplomo en el viejo sillón que espera impaciente mi vuelta.
Mis manos temblorosas, las siento callosas y doloridas que arden debido al roce con el metal. Cuando suavemente me las empiezo a frotar veo el cordel en el dedo corazón. Me lo quedo mirando y con cuidado me lo desato, miro la marca blanca debido a la presión que había ejercido el cordel en el dedo.
Me lo froto y me pregunto . -¿Para qué narices me pondría yo un cordel en el dedo?
La luz que entraba por la ventana se va escondiendo dejando sombras oscuras dentro de la sala. Cojo el transistor para buscar en él la compañía nocturna y al encenderlo solo se escuchan voces incomprensibles.

Acaricio el transistor y susurro con una sonrisa de lado . - Mañana tengo que ir a comprarte pilas.

Cierro los ojos y me dejo llevar por los sueños del corazón, de los que cada vez son más difíciles despertar y recordar.


Ilustración Francisco Iglesias Periañez

jueves 10 de septiembre de 2009

Libre


Andaba sin sentido y con la vista perdida. Con treinta ochos grados a la sombra iba caminando por donde daba el sol, vestida con una chaqueta de lana agujereada y un gorro que tapaba su cabellera blanca. Su expresión era de ser una mujer dulce aunque los transeúntes se asustaban al verla por su atuendo y su mal vocabulario. Gritaba a los árboles, chillaba a los gatos vagabundo y decía cosas indecentes a los chavales que al verla se reían y la seguían con malicia el juego del coqueteo.


Le gustaba bailar sola, dejándose mecer como si fuera un diente de león, por las calles escuchando su música interior.
Varias veces la seguí para conocer sus secretos, pero no me dejó averiguar ninguno. Una de las veces la seguí hasta un parque; se sentó a tomar el sol en un banco y de sus bolsillos sacó migas de pan que repartió entre los pájaros que se acercaban a ella sin ningún tipo de temor. Yo como ellos me acerqué y la invité a tomar conmigo un helado de chocolate. Con una gran sonrisa me dijo que se llamaba Estrella y que era libre como la luna. Después sin más se levantó y se marchó bailando su son particular. Allí me quedé mirándola, deseando volar como ella pero me agarré al banco con todas mis fuerzas para atarme a la no locura marcada por la sociedad.

Una mañana la busqué en el kiosco donde cantaba canciones de antaño, en la cafetería de Juani donde la invitaban todas las mañanas a un zumo de naranja y en el banco del parque pero no la encontré en ningún lugar. Con el tiempo he llegado a pensar que se evaporo con la brisa del mar y que baila más libre que nadie haciéndo formas con las nubes para hacer soñar a los soñadores.

sábado 5 de septiembre de 2009

Ojos

Subiendo por las escaleras hasta el cuarto, la respiración me empezaba a faltar. Por cada peldaño que subía, el hedor en la escalera se me hacía más insoportable. Tanto que tuve que sacar un poco la manga de mi chaqueta y subir con ella puesta sobre la nariz. En el rellano había tres policías custodiando la puerta A y dos bomberos intentando con una palanca abrir la puerta B. Mi compañero y amigo sale a mi encuentro desde la puerta A y me dice mirando a los bomberos.- El hedor sale de esa casa. Nos ha dado el avisado una vecina, que dice que aquí vive una anciana, pero que lleva varias semanas sin verla y como el olor era insoportable, se estaba pensando lo peor.

. - ¿Y aquí qué ha pasado? La misma vecina nos llamó esta mañana para dar quejas de los gritos desolados que provenían de esta casa. Llamamos a la puerta pero al no haber respuesta, la forzamos y nos encontramos con este panorama. La casa a oscuras me hace ser más torpe de lo que soy. Nos acercamos por el pasillo hasta la sala donde puedo observar a una muchacha joven sentada en una silla, con la mirada perdida que no dejaba de acariciar a un gato gris que ronroneaba sobre sus faldas. Su ropa, brazos y cara estaban salpicadas por sangre. A sus pies el cuerpo boca a bajo de una mujer mayor, claramente acuchillada y en sus manos ensangrentadas se presentaba la presunta arma homicida.

. - ¿Ha dicho algo la muchacha? le digo a mi compañero.

. - No, no somos capaces de que nos diga nada, parece que ha entrado en un estado catatónico.

. - No es de extrañar. Me agacho y miro el cadáver que se encontraba sobre un charco de sangre, tendría más de 20 puñaladas en su cuerpo. - Ninguna de ellas ha sido por la espalda, le comento a mi compañero.
Miro a la chica y observo todas sus salpicaduras por la ropa pero veo que sus manos están completamente limpias.

. - Lo ha tenido que presenciar desde donde está sentada, le digo a mi compañero que estaba haciendo fotografías a toda la estancia. - ¿Cómo se llama?

. - Sara, me dice mi compañero.

Me acerco a ella y me agacho para ponerme a su altura. Ella se gira hacía mí y clava su mirada a mis ojos, haciendo que me recorriese un escalofrío por todo el cuerpo. Sus ojos eran de color gris como el mar y eran tan penetrantes que me costo separarme de ella.

. - Sara ¿qué ha pasado aquí? susurro mientras paso mis dedos sobre mis ojos que de pronto les noto como pequeñas lucecitas blancas. Ella sin decir nada sigue acariciando con pasimonía su gato.

Un bombero se adentra hasta donde está mi compañero y con una voz ronca le avisa que la señora que vivía en la casa de enfrente también la han encontrado muerta en circunstancias extrañas. Mi compañero se va a la otra casa, mientras que llega a está el forense para dar acta del levantamiento del cadáver. Cuando el forense empieza a tocarlo, Sara empieza a gritar alocadamente, se tira de la silla y lo arropa con su cuerpo. Dos policías intentan sujetarla pero no eran capaces de controlar la situación. Hasta que de pronto por la puerta entra corriendo una mujer, que va hasta Sara y la empezó a consolar.

. - Sara, tranquila, ya estoy aquí. Tranquila mi niña, ya pasa, ya pasa cariño. La mujer coge la cabeza de Sara y la coloca sobre su cuerpo, acariciando su pelo y su cara.

. - Perdone ¿quién es usted? le digo a aquella mujer.
. - Soy Mar, cuido de Sara. Soy enfermera en el Hospital de Nort. Sara y su madre me pidieron su asistencia, ya que la madre de Sara era muy mayor y no podía hacerse cargo de ella. Yo las cuido a las dos. Sara es autista y tiene una dependencia del 70%.

Las miro a las dos y les digo que salgamos de allí. Mar desencajada al ver el cuerpo de la madre de Sara, ayuda a la muchacha a levantarse que sigue gimiendo como una cría pequeña, nos dirigimos a la cocina y nos sentamos a la mesa.

. -Sara ha debido de ver todo lo que ha pasado en esa habitación. ¿No hay ninguna manera de que nos diga lo que ha pasado? le pregunto a Mar.

. - No, Sara no es capaz de transmitir. De pronto veo como Sara clava los ojos en los de Mar y después mira a un mueble de la cocina. Mar se levanta, va hacía el mueble y coge un vaso. Ahora observo como Sara mira el grifo de la cocina. Mar seguidamente se acerca con el vaso, lo llena de agua y se lo acerca a la boca a Sara para que beba.

. - ¿Le ha leído la mente a Sara? le pregunto a Mar.

. - ¿Cómo? Me pregunta Mar.

. - ¿Cómo sabía que Sara tenía sed?

. - He supuesto que tendría sed y por eso se la he dado.

. - Claro, le digo mientras miro a los ojos de Sara, que en ese momento parece que tiene en su comisura una ligera sonrisa.Vuelve a mirar a Mar a los ojos y ella se levanta.

. - ¿Sera mejor que no sigas Sara? le digo. Pero Sara dirige a Mar a su antojo, haciéndola que vaya hasta un cajón y saque un cuchillo.

. - ¡Basta! grito mientras veo como Mar alza el cuchillo para intentar clavármelo por la espalda.
!Mar cierra los ojos! Mi compañero que en ese momento entra en la cocina, solo puede ver como me encuentro forcejeando con Mar para quitarle el cuchillo.

Escucho como da el alto y como seguidamente se escucha el disparo. El disparo es certero, recibiendolo yo. Sara había controlado con su mirada a mi compañero. Todo es muy rápido, Mar suelta el cuchillo y no da crédito a lo está pasando. Se arrodilla a mi lado, mientras me grita que lo siente. Puedo notar como se me va nublando la vista, los gritos poco a poco los dejo de escuchar. Mi compañero con fuerza aparta a Mar e intenta taponar la herida desesperado. Desde el suelo lo último que puedo ver es a Sara que se ríe a carcajadas en mi cabeza.

martes 1 de septiembre de 2009

"Araña2"


He querido hacer una segunda parte de Araña, desde otro punto de vista que me ha dado un nuevo amigo del blog, su comentario se encuentra en el relato Araña. :)

Gracias Nacho, sabía que alguien iba a pensar que era injusto para una araña cotilla que la mandaran a otro mundo diferente al suyo. Por eso he escrito "arañados" Espero que os guste y sobre todo a ti. Muchos besos

Agazapada en la esquina de la puerta, esperé a sentir el retumbar de unos pasos conocidos. Llevaba anotando durante semanas, las entradas y salidas del Señor Eat, para saber la hora exacta en la que pasaba por aquella puerta. Era cocinero y se adentraba hasta la cocina del recinto, dónde preparaba la comida a diario. Por eso su atuendo siempre olía igual, a caldo de verduras, pero además de este detalle, lo podía reconocer a la legua por su gran cojera que hacía más notoria su forma de andar, ya que retumbaban mucho más sus pisadas sobre el asfalto. Esperaba confusa su llegada pero había tenido mucho tiempo para pensar e idear el plan para volver a mi hogar. Como todos los días a las 11 de la mañana empezaron a retumbar mis patas en el asfalto, era él que se acercaba despacio. En el momento que pasó por mi lado, salté, me agarré fuerte al cordón de su zapato con mis siete patas y una atrofiada y dejé que me llevase a mi hogar. Recorrimos un camino hasta una recepción, bajé dando tumbos por unas escaleras, cruzamos un patio interior que al verlo mi corazón empezó a latir con fuerza y llegamos hasta la cocina penitenciaria. Bajé temblándome las patas y desde allí recorrí el camino hasta mi hogar. En el camino me encontré a mis amigas y parientes a las que les conté como era el mundo del exterior. Donde había conocido a más arañas como nosotras que en lo único que nos diferenciábamos era en que sus patas eran más largas y que su cuerpo lo tenían cubierto por pecas debido a que toman mucho el sol en el muro exterior.

Al llegar a mi casa reconstruí las telarañas rotas y me tiré a dormir una buena siesta en mi telaraña a ganchillo. Después descansada y morbosa me fui a las habitaciones de "vis a vis". Me podría considerar una araña mirona pero necesito que las patas me tiemblen por el placer al ver a las parejas retozar en aquellos colchones usados. Aunque he aprendido la lección, ahora me voy cuando suena la campana de aviso, para que no me consideren una araña cotilla a la que hay que desterrar a un mundo exterior.


* Fotografía de Luc Viatour

domingo 30 de agosto de 2009

Araña


Cuando termino de estirar las sábanas limpias, me siento a los pies de la cama y espero pacientemente a que llegues. La espera se me hace aburrida y larga, así que me dejo caer sobre el colchón usado y miro al techo. Por él veo como una pequeña araña corretea libremente, escapando por la ventana que está abierta. En ese momento la puerta se abre y puedo ver como vienes hacía mí con una sonrisa traviesa, con ojos de lobo y con tu piel que arder sobre mi cuerpo. Me empiezas a besar hambriento y nuestros labios eclosionan colmando nuestros deseos reprimidos. Noto el roce de tus dedos por mi espalda que me hacen sonreír ante el placer deseado. Dejando paso a los besos exploradores con afán de conquistar cada rincón de nuestros cuerpos. En cada gesto encontramos el deseo descontrolado, provocando los gemidos que se ahogan en mi garganta. Busco un abismo para encontrarme contigo consiguiendo que vibren los cuerpos conquistados. Extasiados y cómplices nos quedamos unidos en un "lazoabrazo" de piernas y brazos. Sabemos que serán unos minutos, no nos decimos nada, cerramos los ojos y nos acurrucamos juntos exprimiendo el momento.
Como siempre, de nuestro letargo salimos al escuchar el timbre de aviso, te levantas y empiezas a vestirte despacio sin dejar de mirar mi desnudez. Me tiras un beso y como has venido te vas quedándome sola con quemaduras en mi piel y sobre todo en mi corazón. Me enciendo un cigarrillo, me tumbo y me sorprendo al ver como otra vez la araña ha vuelto a la habitación. No ha valorado la libertad y prefiere estar prisionera en esta habitación. -¿Serás tonta? le digo mientras expulso el humo de mi cigarrillo.
Me levanto, me visto rápidamente y recojo las sabanas dejando el colchón desnudo. Decidida me acerco nerviosa a la puerta y doy al timbre de aviso, al segundo me abren la puerta y me acompañan por un pasillo alargado donde están distribuidas las diferentes puertas que esconden a los amantes jadeantes. Sin detenernos y con la cabeza agachada cruzamos un patio sombrío que nos lleva hasta unas escaleras que nos conducen a la recepción donde recojo el formulario para poder firmar mi salida del centro. Detrás mía se va cerrando la reja que chirría terminando en un fuerte golpe que hace retumbar el metal y sin volver a girarme recorro rapidamente el último trayecto que me lleva hasta la puerta de salida que automáticamente se va abriendo, dejándome paso a mi mundo sin ti.
Ya detrás de aquellos muros penitenciarios doy en libertad un suspiro reprimido, por el placer acumulado. Abro mi mano, sonrío y suelto a la araña sobre el muro.

. - Tú ya has cumplido demasiados años de condena, le susurro mientras veo como va andando libre por el muro.
* Fotografía Gabriel Rigón

lunes 24 de agosto de 2009

Renegrio (segunda parte)

Cuando llegué al reino, llovía a cantaros, en los charcos se podía ver como se hacían grandes borbotones y el alcantarillado rebosaba de agua. Mis pasos me llevaban hasta la Catedral, pero al llegar a la puerta principal me percaté que en lo alto de las jambas se encontraban vigilando dos hombres salvajes de piedra, mitad de su cuerpo eran de animal y la otra mitad de humano. Sus ojos se abrieron al notar mi presencia, entonces con un movimiento lento bajaron de las jambas, se pusieron delante de la puerta y levantaron sus espadas hacía el cielo. Baje la cabeza en posición arrepentimiento, di dos pasos hacía atrás y me di la vuelta para buscar otra forma de entrar. Estaba claro que algo raro estaba pasando en el interior de la Catedral, pues esos hombres salvajes de piedra siempre han pertenecido a los saqueadores de fortunas. Rodeé la catedral, hasta un lateral, donde silbé con todas mis fuerzas. Espere en silencio hasta que a lo lejos escuché el aleteo de mi dragón que cortaba la lluvia por donde él pasaba. Se tiró en picado sobre mí y me rodeo protegiéndome de la lluvia.
. - Yo también me alegro de verte Orange. Acaricie al animal con ternura y vi como sus escamas estaban un poco descoloridas pero seguía siendo fibroso y fuerte. Me subí a su lomo y como la última vez que estuve con él le pedí que me llevara hasta la torre Norte de la Catedral.
Entré en los antiguos aposentos de Renegrio donde todo estaba cubierto de polvo. Mi corazón se aceleraba por la preocupación. Tenía que encontrarle antes de que fuera demasiado tarde. Bajé rapidamente las 126 escaleras en forma de caracol hasta llegar al pórtico. La catedral estaba iluminada por una luz tenue y el silencio era majestuoso, solo se escuchaba el roce de mis pies con el suelo. Suspiré al mirar el interior de la Catedral, había estado muchas veces allí pero después de tanto tiempo me seguía dejando sin respiración aquel crucero con sus altas bóvedas, la vidrieras de gran colorido que llegaban hasta la girola y por supuesto la escena labrada que se encontraba en el trascoro, en la que se podía apreciar la escena de la adoración de los Magos al niño. Me acerqué y pasé mis manos sobre la cara del niño, la Virgen le sostenía sobre sus rodillas y a sus pies se encontraba un cojín en el que reposaban con delicadeza unas tijeras con un ovillo de hilo. La escena era tan real que parecía que sus personajes podrían salir en cualquier momento. De pronto escucho unas voces que vienen del interior de unas de las capillas. Me escondo detrás de una de las columnas aliándome con la oscuridad, saco mi espada y espero. Al asomarme puedo ver a Renegrio que lleva las manos atadas a su espalda, por su frente caía un reguero de sangre, manchando toda su cara desencajada y envejecida. Veo como su ojo ciber se mueve hacía el lugar donde yo estoy escondida pero sigue andando. Detrás de él una mujer con una espada apoyada en su espalda, haciendo que anduviese hacía la puerta de salida.

. - Te atreves conmigo. - Le grito saliendo de mi escondite.

La mujer se para pero no se gira. Sigue andando mientras empuja a mi amigo para que siga andando sin parar.

No me da tiempo a decir nada más pues desde un lateral de la Catedral aparece una daga negra que roza mi manga, haciéndome un corte limpio en el brazo. Al levantar la vista me encuentro con un guardia real que tenía su espada preparada para el ataque. Con los labios apretados, me abalanzo sobre él, mientras veo como la mujer sale de la Catedral. Tras la orden directa de la mujer, las dos figuras de los hombres salvajes entran en la catedral. Con un golpe me separo del espadachín, al ver como alzaban las figuras sus espadas de piedra, dejándolas caer al suelo y provocando un movimiento en el suelo de toda la Catedral. Las columnas centrales empezaron a moverse haciendo que las vidrieras estallasen y cayesen en mil pedazos. Corro a refugiarme debajo de un banco mientras que los monstruos de piedra se retiran de la Catedral y detrás de ellos el espadachín malherido con un corte muy feo en su cara. Salgo corriendo detrás de él y le sigo hasta una callejuela lateral que se conoce por la calle de la vida y la muerte. El hombre se gira, me reta con su espada y empieza a embestirme. Es fuerte y con gran maestría en el ataque. En un momento haciendo fuerza con nuestros brazos, levantamos las espadas hacia el cielo. Desde cerca puedo ver sus ojos y sus labios llenos de sangre por el reguero que le cae del corte de la frente. Me escupe la sangre a los ojos y en ese descuido me empuja, cayendo al suelo. Mi espada sale disparada a los pies de mi oponente. Con un brinco me pongo de pie, le miro a los ojos mientras me quito su escupitinajo de la cara. Él corre hacía mi, me giro dándole de espalda, espero con los ojos cerrados escuchando a que esté lo suficientemente cerca para impulsarme y dar una pirueta por encima de su cabeza y al ponerme detrás de él le clavo un cuchillo en su costado. Noto su sangre caliente en mi mano y hago más fuerza mientras aprieto los dientes. Saco otra daga y le rebano el cuello que hace que caíga de rodillas al suelo muerto. Le miro en silencio y ahora soy yo la que escupo en su cuerpo caliente y muerto.
Me recorro las callejuelas que rodean la Catedral, buscando algún indicio de donde puede estar mi amigo. Pero me percato que al pasar por delante de la Catedral están otra vez los hombres salvajes de piedra franqueando la puerta.

. - ¿Qué habrán vuelto hacer allí? Voy hasta la calle de la vida y la muerte donde antes vi una pequeña grieta que habían provocado los hombres salvajes al golpear el suelo con sus espadas. Paso por el grueso muro rasgándome la ropa hasta llegar a un lateral de la Catedral. Dentro está Renegrío de rodillas delante de la escena que está labrada en el trascoro y a su lado la mujer que me da la espalda.

. - ¡Vamos Obispo! Ya no te queda a nadie a quién pedir ayuda. Ella ha muerto. - Dice la mujer retumbando su voz en la catedral.

Renegrio sigue quieto, mirando al suelo.

. -¡Dime! ¿Cómo se entra?

. - No lo sé, dice Renegrio con la voz rota.

La mujer se gira y puedo ver quién es. Es Isabela, mi hermanastra. Acercándose al oído de Renegrio, le muerde la oreja y le dice. -Fuiste tú el que me contaste que existía esta puerta al infierno. Acercándose a sus labios, le muerde y le hace sangrar. Saca un pequeño puñal y sin ningún tipo de contemplación se lo clava en el ojo ciber. Renegrio no levanta la cabeza mientras de su ojo saltan chispas, quemando su rostro. Yo empiezo a sentir nauseas. - Ya he visto demasiado. Decido actuar pero me freno al escuchar como vienen unos pasos desde la puerta de entrada a la catedral.

Eran los pasos de mi Madrastra y de su hijo que iba cogido a sus faldas. - ¿Ya ha hablado el majadero? Pregunta mi madrastra.

. - No, pero no creo que aguante más.- Responde Isabela

. - ¿Seguro qué está aquí la puerta para liberar a la Oscuridad?

. - ¡Sí madre! Además cuando lo soltemos seremos los amos del Universo y no de este mísero Reino.

Renegrío las mira y les dice. - ¿Pero seréis palurdas atontadas? No podréis manejarle a vuestro antojo.

. - ¡Cállate majadero! Grito Isabela.- Abre de una vez la puerta o te rebano aquí mismo el cuello.

Saca de nuevo su daga y se la pone en el cuello. Con el filo de la daga le va haciendo un fino corte en el cuello, haciéndole sangrar.

Renegrio lentamente alza la mano hasta la tijera labrada en la piedra del trascoro e introduce los dedos por los agujeros de la tijera, la piedra cede a sus dedos. La Catedral retumba y una puerta que se refleja en el lateral del labrado se empieza a abrir despacio, dejando una gran oscuridad en su interior.

. - ¡Muy bien! Dice Isabela. ¡Levanta Obispo! Agarra de la pechera a Renegrio y lo levanta. ¡Andando, te vienes conmigo!

. - Yo no voy. Mátame aquí, pero yo no voy con vosotros.

. - Déjale aquí con tu hermano, Isabela. Iremos nosotras a liberarle.- Dice la madrastra acercándose a la puerta.

. - No, prefiero que vayas tú con mi hermano, yo me quedaré aquí por si acaso aparece Luz o ¿cómo la llamas tú? La Capitana Dark, dice Isabelina mirando a Renegrio.

. - ¡Me dijiste que ella está muerta! - grita Renegrio

. - Quería ver tu cara de decepción porque Luz no iba a poder ayudarte a salvar el Reino. Dice riéndose Isabelina.

La madre y el hermano se acercan a la puerta con una pequeña luz de neón. - No tardaremos. dice la madre a Isabelina mientras se adentra al interior de la oscuridad.

Salgo de mi escondite y Renegrio levanta la cabeza, sus ojos brillan pareciendo no importarle que Isabelina ponga su daga otra vez en su cuello.

. - No te atreves a luchar limpiamente conmigo, le digo sabiendo que a Isabelina siempre le han gustado los retos y para ella matarme sería el mejor de sus retos.

. - ¡Claro que sí! me dice. Da un golpe seco en la cabeza a Renegrio que cae al suelo con una sonrisa en su boca.

Isabela saca su espada, empieza a acercarse hacía mi pero antes de que empiece el combate salimos las dos despedidas por una onda expansiva que sale de la puerta abierta del trascoro. Las columnas empiezan a romperse y el techo de la Catedral se desquebraja cayendo sobre nuestras cabezas. Isabela se acerca hasta mi alzando su espada mientras esquivamos piedras . - Estás loca, protegete. - Grito asustada.

Ella se ríe y empieza con aquel temblor de paredes y suelo a luchar contra mi. El ruido era ensordecedor y cada vez era más difícil nuestros movimientos pero ella insistía en atacarme y no en ponerse a cubierto. En cada batida de espadas yo me iba acercando hasta Renegrio. Cuando estoy lo suficientemente cerca de él, saco de mi bolsillo un sobre que voy abriendo con los dedos, en el momento que Isabela se acerca a mi, abro mi mano donde tengo los polvos pica pica y los soplo hacía su cara, que al aspirarlos, empieza a toser sin control. Aprovecho para coger a Renegrio y ponerle conmigo a refugio, en una capilla subterránea, ya que la Catedral se está desmoronando completamente. Isabela tosía con los ojos cerrados sin protegerse de las piedras hasta que una le cayó en la cabeza, matándola en el acto.

Renegrio abre los ojos y me susurra. -Cierra la puerta al infierno o saldrá la Oscuridad.

Corro hasta el trascoro y al mirar el labrado veo como ha cambiado. Ahora se expresa dolor y miedo en el reflejo de los personajes labrados. Cuando apoyo los dedos en las tijeras puedo escuchar los gritos desolados de mi madrastra e hijo pidiendo ayuda. La puerta por fin se cierra. Miro desde aquel cúmulo de piedras el cielo estrellado, silbo y en una batida de alas nos rescata mi dragón. En el vuelo puedo ver la Catedral completamente en ruinas.
En silencio Renegrio llego conmigo hasta el jardín Paraíso. Allí le cure la cara, le quite lo que quedaba del ojo ciber y finalmente le tape el hueco de su ojo con un parche.

. - ¡Ahora si que pareces un pirata de verdad! Le digo sonriendo.

Lo siento Luz, me ha engañado, confié en ella, pensando que podría ser una buena reina. Me mira y muy serio me dice. - Tienes que volver a tu reino y reinar.

. - No. Yo ya no puedo volver a este reino. Además soy mujer, le digo giñando un ojo.

. - Entonces ¿qué solución tienes?

. - Hay varios candidatos muy buenos. Los iremos visitando mientras te recuperas conmigo.

. - ¿Quieres que me vaya contigo?

. - Por supuesto, me lo prometiste, por eso hemos venido hasta aquí. Tienes que empezar tu nueva vida con otro nombre.

Renegrio me mira y saca su lágrima de luz ofreciéndosela a un colibrí. A partir de ahora seré Fausto, ya que soy un mago que ha vendido su alma al diablo por sabiduría.

Le miro y le digo muy seria. - Serás mi Corsario Fausto y te prometo que buscaremos la manera de liberarte.

martes 18 de agosto de 2009

Luz (primera parte)

La princesa Luz esperaba sentada encima de un árbol a que llegase su príncipe. A lo largo de su vida se habían presentado varios príncipes pero ninguno había conseguido desposarla. La princesa Luz les presentaba a su mascota, un gran dragón naranja y esperaba pacientemente su reacción. Todos, sin excepción, arremetían contra el dragón. Entonces Luz sacaba su espada y se batía a duelo con aquellos príncipes sin conocimiento.
Dragón Orange fue un regalo que le hizo su padre. Que fue un gran rey, enfermó y antes de morir no pudo pasar el reino a su hija Luz. Sino que se lo tuvo que pasar a un hombre ya que se regían por la ley Sálica. Por derecho pasó entonces a su sobrino Carl de 10 años de edad que no sabía hacer ni la O con un canuto. Su madre y su hermana mayor eran las que verdaderamente se encargaron de llevar a su antojo el reino. Los impuestos habían subido, la gente del pueblo estaba cada vez más desprotegida y sólo se pensaba en hacer fiestas absurdas, a las que Luz no acudía.
Luz se puso de pie encima de la rama y silbó, al segundo su dragón Orange magistralmente se posó a su lado, haciendo que el árbol se ladease. Luz se subió en su costado y le mandó que la llevase a la torre norte de la Catedral. Allí vivía Renegrio, un chaval de la misma edad que Luz. Entró en sus aposentos que estaban llenos de libros. -¿Renegrio dónde estás?
. - Luz, estoy vigilando en la torre Sur.
Luz corrió hasta la torre más alta del reino, era la torre de vigilancia. - Hola Renegrio ¿Y tu padre?
. - Está arreglando una de las campanas de aviso, por eso me he quedado yo vigilando.
. - Puedo mirar por tu catalejo. Le dijo señalándolo.
. - ¡Claro! Mira. Renegrio estaba cada vez más ciego debido a su afán a la lectura y la escritura. Pero era el único chaval con el que Luz podía hablar de cualquier cosa y en cualquier dialecto. Y además no la dejaba ningún día de contar una historia nueva para su colección. Ya que Luz coleccionaba historias.
Luz conoció a Renegrio cuando un día en el mercado un chaval mayor empezó a meterse con él. Se empezó a reír de su estatura y le tiró los libros que llevaba al suelo. Luz enseguida se abalanzó al cuello de aquel chaval y le empezó a dar fuerte con los puños cerrados . Renegrio se puso entre ella y el chico separándoles. Miro muy enfadado a Luz y le dijo. - Así no se comporta la princesa de un reino.
Y mirando al chico, le dijo poniéndose la mano en la frente. -La estatura de un hombre no se mide por la altura, sino por la distancia entre la entrada del pelo y las cejas. Se giró, cogió sus libros y siguió su camino. Luz le siguió hasta la torre y desde entonces fueron amigos inseparables.
Por eso Luz esa mañana había tomado una decisión y él sería el primero en saberlo.
. - Renegrio, me voy del reino. Vente conmigo a buscar aventuras.
. - Pero tú eres una princesa y tienes que esperar a que te desposen con un príncipe.
Luz sonrió y le puso un brazo sobre su hombro y le susurro. - Las princesas ya no quieren príncipes. Los príncipes están perdidos y desfasados.
Renegrio empezó a sonreír pero de pronto se quedó muy serio mirándola. - No puedo irme contigo Luz. Sería una carga. Cada vez veo menos y mi padre está ahorrando todo su sueldo para instalarme un ojo ciber. Tendré que estar un año sin moverme.
Una pena enorme invadió a Luz. Se acercó a él y le abrazó en silencio. Cuando estés bien, te vendrás conmigo. ¿Me lo prometes?

. - Vale me dijo con una sonrisa picara. - ¿Vas ha decir al rey y a su madre que te vas?
. - ¡Bah¡ No se van a dar cuenta ni que me he ido, pues ya no vivo en el castillo desde hace tres meses y no me han buscado. Contestó cabizbaja.
. - ¡Venga, vamos! Necesitas cambiarte, no iras vestida de princesa en el mundo exterior. - Me dice señalándome el vestido de gasa que llevaba puesto.
Me sacó ropa usada de hombre. Una casaca de cuero, unos pantalones, unas botas, una camisa blanca y por último me dio su catalejo. Me despedí de él y le prometí que le escribiría. Él a cambio me mandaría cuentos nuevos para mi colección y cuidaría de Dragón Orange en mi ausencia.
Antes de irse se tenía que pasar por el jardín Paraíso, allí escondería si luz para que nadie supiese quien era a partir de entonces. Sacó una lágrima de luz de su interior y se la ofreció a una golondrina que la cogió para guardarla. Desde ese momento Luz se tendría que poner otro nombre.

. - A partir de entonces todos me conoceran por Dark.
Empezó a recorrer los diferentes universos y aprender sus culturas. Fue la Primera de un gran Capitán que le pasó el cargo cuando él viajo hacía las estrellas. Desde entonces todos la conocerían como la Capitana Dark. Era una gran corsaria que luchaba por la justicia.

Después de diez años, la Capitana Dark había puesto rumbo a su planeta ya que había recibido una carta muy extraña de Renegrio que ahora era un gran Obispo de la Catedral. La carta le contaba que la hermana del Rey, Isabelina, era una mujer con un carácter recto y severo que no estaba de acuerdo con su madre y su hermano en la dirección del reino. Me hablaba del Rey, un crío engreído y caprichoso. Y una madre que sólo se fijaba en su belleza y en las fiestas de sociedad. Isabelina estaba siendo apoyada por el pueblo para que fuese la Reina, sustituyendo a su hermano Carl. El reino se había divido. Había enfrentamientos en las calles, muertes, epidemias y hambre en el pueblo. Pero además se estaba creando una conspiración y por eso necesitaba su ayuda.

(continuará)

sábado 15 de agosto de 2009

Mujer soñadora

Soy una mujer soñadora que una mañana cruzó el espejo para aprender que la vida se puede ver desde otro plano totalmente diferente.


Me gusta enhebrar una aguja con las gotas de mi alma y coser corazones deshinchados, soplarlos hasta que mis pulmones no pueden más y verlos por fin volar.

Nunca en mi casa he ofrecido un plato en mi mesa, sino calor, conversación, familia, amistad y confianza.

El mejor regalo que se puede dar, es la amistad, que es teóricamente para siempre. Un día en mi puerta me encontré devuelto sin remitente un regalo, lo dejé que se derritiese como un hielito al sol para que su agua se evaporese llegando esa amistad hasta las nubes que descargaron esa amistad en una tormenta de verano.
Quemaré los recuerdos con paciencia, no creas que rápidamente, sino lentamente para darme cuenta que algunas veces la vida no te da explicaciones, ni prospectos, ni resúmenes, ni manuales para sobrellevar mejor lo incomprensible y además conseguiré no dejarme ese sabor agrio de ser una pava.Las lágrimas las guardaré en un bolsillo de mi chaqueta. Me las iré comiendo poco a poco como si fueran caramelos de menta para que en mi paladar quede un buen sabor.

Y poco a poco terminaré mi puzzle, donde encontré la pieza que me faltaba. La observe despacio, miré su forma, su textura, sus colores y cuando la memoricé, la volví a perder. Cuando vea ese puzzle incompleto agradeceré recordar aquella pieza que encontré y ahora falta.

*Fotografías de Chema Madoz ;)

martes 11 de agosto de 2009

¿Dónde estarás?


En aquel pasillo frío y blanco me senté desesperado en un asiento incomodo que ya tenía dibujado el contorno de mi cuerpo, por llevar tantas horas acoplado en él. Apoyé mi cabeza sobre mis manos, que ya no regía como debía por el cansancio. En el silencio de aquel pasillo, surgieron de la nada unas pisadas fuertes. Alcé la vista y vi a un hombre vestido completamente de blanco que se dirigía hacia mí. Su pelo largo era canoso haciéndole más mayor de lo realmente era, su piel era casi transparente dejando ver sus venas y sus ojos eran de un azul electrizante que se posaron en los míos.

Se sienta a mi lado y sin dirigirme una palabra saca de su cartera una tarjeta que me ofrece. La cojo y la leo en silencio.

Le miro extrañado e indignado y le digo enfadado mientras le devuelvo la tarjeta. - No creo que sea le momento de estafadores, ni curanderos, ni brujos, ni en sinvergüenzas que se aprovechan de los sentimientos de las personas, cuando están en unos momentos tan críticos ¿No cree usted?

El hombre se levanta, se gira hacía mi con una sonrisa en sus labios y sin cogerme la tarjeta me dice. - ¡Piénsatelo chaval! La hora y el lugar están escritos en la parte de atrás de la tarjeta. - Te espero Rubén.

Veo como se va, dejándome en una absoluta incredulidad. Me ajusté las gafas y leí la tarjeta mientras se me llenaban los ojos de lágrimas. Me levanto y me acerco al cristal que me separa de Alba. La veo desvalida, pálida, entubada y como en un profundo sueño del que no puede despertar. El cristal se empaña con mi vaho y en él escribo un mensaje para cuando se despierte.

Salgo de aquel pasillo, salgo de aquel hospital y salgo decidido a salir de su vida. Mis pies me acercan a la dirección donde me había citado aquel extraño hombre. Con una noche oscura y gélida llego a la dirección marcada. Es un callejón sin salida pero pienso que tampoco la necesito ni la quiero. Apoyado en un muro me enciendo un cigarrillo y espero viendo como un gato negro hace equilibrios para no caer dentro de un contenedor de basura, mientras devora un raspa de sardina. También percibo que en el fondo hay un hombre dormido acompañado por una botella de vino que se encuentra protegido por unos cartones secos.

En el cielo no hay ni una jodida estrella que me de aliento. Solo veo la luz de una farola que me deja ver el paso de la lluvia que empieza a calar mis huesos y a una polilla suicida que se acerca al calor de la luz quemando sus alas.

Miro el reloj. -¡Es la hora! Absorbo la última bocanada de mi cigarrillo y del humo que desprendo surge la sombra del hombre que me ha citado aquí.

Ahora va vestido con una camiseta blanca y unos pantalones vaqueros. Su pelo negro y corto hace que su aspecto sea más juvenil pero sus ojos siguen siendo los mismos que el hombre que me propuso aquel extraño cambio. Mi vida por la de ella.

Se pone a mi lado y me susurra. - ¿Estás listo?

. - Sí, su vida vale por los dos. Sonrió sin más.

Cierro los ojos y noto como mi corazón se acelera. El hombre posa su mano sobre mi pecho, fue un segundo, no hubo dolor, se paro de golpe mi corazón. Noté como caía en el asfalto mojado mientras que en mi pupila solo se quedaba reflejada la imagen de Alba. De mi mano se cayó la tarjeta a un charco que hizo que se borrasen todas las palabras escritas. El cuerpo de Rubén y el del hombre desaparecieron convirtiéndose en nada. El mendigo que lo vio todo desde sus cartones se incorporó y tiró la botella de vino contra la pared dejando que sus lágrimas se escurrieran por su cara como el vino por la pared.

En ese momento en el hospital "Sagrado Corazón", ella abrió los ojos. Miró a su familia detrás del cristal, lloraban de alegría, pero le extrañó no ver a Rubén. Con el calor que desprendía su familia en el cristal que les separaba, vio que resurgía un dibujo que la hizo llorar, era un corazón y dentro una frase que le susurraba Rubén siempre antes de dormir "El amor existe".

Transcurrió el tiempo y nadie entendió que no apareciese Rubén, ni su extraña desaparición el mismo día que Alba abrió sus ojos y la policía al final desistió en su búsqueda, dándole por desaparecido.
Pasado un año Alba decidió trasladarse otra vez al hogar que había formado una vez con Rubén. Al abrir la puerta se encontró que la casa estaba cubierta por una capa de polvo. Dejo todo lo que traía en la entrada, se encendió un cigarrillo y fue hasta el balcón para fumárselo y así también ventilar la casa. Al pasar por la estantería vio un portarretratos donde aparecía Rubén sonriendo. Pasó sus dedos por el contorno de su cara y susurro. - ¿Dónde estarás cariño?

De sus pensamientos salió al escuchar el llanto de un bebe, dejo la fotografía y se acercó al carrito que se encontraba en la entrada. Lo cogió con ternura y apoyo su cuerpecito sobre ella, puso el equipo de música de donde empezó a sonar una canción que Alba bailo lentamente con su bebe, como había hecho anteriormente con su papá.
*Ilustración Andy Mcgregor

Pinceladas



Pinceladas recibe un lienzo,
la furia del pintor es expresada en cada trazo.
Era una y otra vez la misma cantinela.
El lienzo blanco sabía cual era su final,
ser recluido con todos los demás en la oscuridad de un cuarto.
El pintor no conseguía reflejar lo que sentía.
Se enamoró de una mujer musa,
y cada vez ella era más abstracta,
más dispersa y nunca le mostraba la misma cara.
El pintor solo podía reflejar la locura, la lujuria,
el deseo y finalmente su martirio.



Ilustración Andy McGregor

lunes 10 de agosto de 2009

Dije adiós



Dije adiós cuando te fuistes y supe que no podría acompañarte.

Dije adiós sabiendo que no era un hasta luego.

Dije adiós con un silencio profundo que salía desde un corazón tierno.

Dije adiós sonriendo al saber que estabas bien.

Dije adiós aprendiendo a no añorar.

Dije adiós para guardarte como un gran tesoro.


Ilustración Fernando Suarez

miércoles 5 de agosto de 2009

Aurora

A Aurora lo único que le gustaba de ella era su nombre. Nunca fue una mujer agraciada, ni culta, ni de compresión delicada.
Su vida giraba entorno a ser una mujer de la limpieza. Desde pequeña acompañaba a su madre a limpiar las casas ajenas y veía como sus manos se agrietaban por el agua y el jabón.
Ese día le tocaba limpiar en la casa de los señores Lunch. Era una casa donde predominaba el mármol blanco en sus suelos y baños. Una tortura para Aurora, pero valía la pena a la hora de cobrar ya que eran los que mejor pagaban y con puntualidad. Algunas veces además de sus quehaceres tenía que quedarse a cargo de Rodrigo, el hijo de la pareja. Un niño sabiondo que la seguía a todos los sitios de la casa a los que ella iba. Se sentaba a su lado y le contaba lo que hacía en el colegio, a lo que le gustaba jugar en el patio, le hablaba de los pasos que tenía que hacer para pasar los juegos de su consola y de los cromos que cambiaba en el colegio, de un tal "Ven ten", que a ella le recordaba por el nombre a un producto de limpieza que usaba para limpiar los baños.
Le dejaba hablar y hablar sin parar ya que le hacía la estancia más cómoda y así se le pasaba volando la jornada.
Esa tarde mientras limpiaba la porcelana fina, le empezó a leer un artículo de una revista de su madre. La revista era de un millón de fotografías de chicas escuálidas que mostraban modelitos de famosos diseñadores. Rodrigo se lo leía y le enseñaba los detalles donde se notaba el “fotochop” de las fotografías retocadas.

Rodrigo pasa la página de la revista y lee en silencio el título del siguiente artículo.

. - ¡Mira Aurora! Este de la foto, es el chef que le gusta a mi mamá.
. - ¡Qué bien! y ¿Qué comida hace? ¿De puchero?
Rodrigo se empieza a reír. - Nooo, es una cocina de diseño. Le dice Rodrigo con una sonrisa picara. - Mi mamá tiene una reserva con espera para dentro de tres años.
. - Pues si que tiene que ser bueno. - Responde Aurora mientras frota con esmero un jarrón de porcelana.
. - Mira aquí dice que hay un sorteo para ir dos personas a degustar sus platos.
. - ¡Hala! Pues rellénalo y lo mandas. A ver si le toca a tu mamá y le das una sorpresa.
Rodrigo se queda en silencio y le dice muy bajito. - A mi mamá no le gusta rellenar estas cosas, dice que es de pobres.
. - Pues yo me ahorro casi tres euros en la compra del detergente cada vez que recorto el cupón de la revista del barrio. ¡No sabe tu mamá lo que se puede ahorrar!
. -¿sabes? Lo voy a rellenar con tus datos. – Responde locuazmente Rodrigo mientras saca su boli y empieza a rellenar todos los datos sin saltarse ninguno, con su caligrafía de principiante muy similar a la que tenía Aurora, . - Mañana lo hecho al buzón. Además no hay que poner ni el sello.
. - ¡Mira que bien! Aurora mira su reloj. - Es la hora y todavía no ha llegado tu mama. ¿Por qué no te preparo la cena?
Los dos cogidos de las manos se van hasta la cocina y Rodrigo sigue contándole sus peripecias dejando atrás la revista, ya sin el cuestionario relleno que lo había guardado con mucho cuidado en su mochila.
A la semana siguiente le llegó una carta a Aurora. Al abrirla le sorprendió encontrar la elegante tarjeta que acompañaba una larga carta que a Aurora le costó un triunfo leer. Le decía que le había tocado bajo notario el menú de degustación del Chef Andriak. Su degustación sería para la semana siguiente y por supuesto podría llevar a un acompañante.
Pensó primero en llevarse a Rodrigo pero sabía que su madre no le iba a dejar. Después pensó en su madre, pero desistió de la idea al pensar en que podría hablar durante ese banquete con aquella mujer.
Así es como le vino a la cabeza su mejor amiga Manuela. Era una mujer que vivía en el mismo rellano que ella, viuda y con cinco hijos en el paro y para colmo uno de ellos estaba en las drogas, pero según Manuela se estaba quitando poco a poco. Ella trabajaba para darles todo el dinero y nunca tenía un capricho para ella. Los Domingos Aurora le invitaba a chocolate con churros que le sabían de rechupete por compartirlos con ella. Manuela muchas veces agradecida a su amiga le sacaba de la fábrica donde trabajaba, muestras de jabones y cremas. Su cariño y apoyo era muy importante para las dos.
Así que fue corriendo hasta su casa y toda contenta le dijo que la invitaba a cenar en un restaurante de alto copete.
Cuando llegó el día fueron las dos a la peluquería, se peinaron con moños altos. Y se pintaron más de la cuenta. Estaban preciosas. Sus ropas no eran muy elegantes pero era lo que tenían para los domingos cuando iban a pasear por la plaza.
Después de hacer cinco transbordos en el metro, llegaron las dos cogiditas del brazo. Aurora le enseñó al Metre la invitación para la degustación de aquellos platos. Él las miró de arriba a abajo y las llevó a un apartado, un poco oscuro de más. Al rato el restaurante fino y con una decoración minimalista se lleno de gente.
Les enseñaron una botella de un buen vino que no era el Don Simón que era el que tomaban las dos en casa, sino uno que Manuela conocía porque se lo regalaba la señora por Navidad. Llenaron sus copas y empezaron con el paseíllo de los camareros para traer los diferentes platos a la mesa.
El metre se ponía a su lado y empezaba a hacer una descripción del plato. - De primero tenemos Canelón Transparente de tomate y aceite de oliva de Aragón, todo ello sobre una camita de hojas silvestres. Manuela miraba a Aurora y se comía con decoro aquel canalón.
Seguía el Metre . - De segundo le presentamos dentro de un Carpaccio de cigalas el arroz al azafrán de Murcia.
. - Delicioso. ¿Verdad Manuela? Manuela seguía comiendo sin hablar.

El metre volvía a presentar los siguientes platos, los camareros se los colocaban en la mesa con delicadeza. - De tercero tenemos el gusto de presentarles Gazpacho Translúcido de Sandía requesón y aire de cristal, flores y hierbas.

. - Manuela toca el plato y le dice a Aurora. - El mío está frío.

El metre le mira diciendo no con la cabeza.- ¡Señora este plato se sirve frío!

. - Aurora guiñando un ojo a su amiga le dice. - Ten cuidado Manuela, come ligerito antes de que se te enfrié el aire de cristal, flores y hierbas.
El Metre con ligeriza se acerca otra vez a la mesa y les dice. -Ahora les ofrecemos por último el postre. El primero es "Horchata tratada como sopa fría y se acompaña de Sorbete de Uva" y por último lo acompañamos con la especialidad de la casa "Parfait de Baileys i rosella en textura de flor"

Las dos mujeres terminaron en un santiamen sus platos. La gente que las acompañaban en el restaurante hablaban de las texturas, de los colores y de los sabores de los platos.
Manuela mira a Aurora y le susurra. - A mí me ha gustado la combinación de sabores y la locura de las presentaciones y ¿a ti Aurora?
Aurora sacó su cartera y miró en su interior. Empezó a contar el dinero que tenía, miró a su amiga y le sonrió. - Manuela tengo para invitarte a un chocolate con churros. ¿Nos vamos?

* Ilustración de Martha Barrachina

viernes 31 de julio de 2009

Relaciones Humanas. Amores



Su amor se escurre por su piel
hasta que llena mi copa de vino.
Me bebo despacio su esencia,
siendo un veneno que me embruja
y hace que pierda mi cordura.
Paseo mis dedos despacio por los caminos
que me llevan hasta su interior,
provocando esa mirada que me paraliza
y hace que mi coraza se caiga dejandome desnuda ante su amor.
Amores lejanos, amores cercanos, amores imposibles,
Amores eternos, amores desavenidos,
amores locuaces, amores sensuales.

Amores.....



Quería dejaros con una canción que me apasiona escuchar se titula "Soñar contigo de Toni Zenet" creo que cuando te enamoras, sueñas con aquella persona que te ha embrujado el corazón. Espero que os guste. Muchos besotes.





martes 28 de julio de 2009

Relaciones Humanas. Habitación nº 14



El cursor parpadeaba delante de él. No había respuesta.

Insistió Manuel . - ¿Qué dices Andrómeda?
El cursor sigue parpadeando. Manuel entonces escribe. - ¿He sido muy directo? Tal vez me has entendido mal. Si lo ves precipitado, lo entenderé. Pero ha llegado un punto en el que necesito pasear mis manos por tu cuerpo real, besar tus labios y sentir tu piel ¿No piensas cómo yo?

Manuel escribía a Andrómeda desde que entró en una web de contactos y empezaron a mantener una relación de amistad y sexo. Pero lo que para él era un juego más tarde se convirtió en una necesidad. Su imaginación volaba hasta ella y retozaba con su cuerpo imaginario.

Y ahora Manuel veía como sus esperanzas se escapaban por aquella máquina inhumana de la que había recibido amor durante varios meses.


De pronto en el Messeguer aparecieron unas indicaciones claras y concisas de Andrómeda. En ellas indicaba la dirección de un Hotel y el número de una habitación. También en las instrucciones se especificaba que tendría que ponerse sin rechistar lo hubiese encima de la cama, sino no era así ella se iría sin más. Además aclaraba que si se volvía a repetir alguna vez esa misma situación, tendría que ser siempre de la misma manera. Manuel al leerlas se puso a cien, aceptó las condiciones y se fue a arreglar para su cita en aquel hotel de carretera en la mitad de la nada.
Al entrar al Hotel pidió la llave de la habitación número 14. El chico que estaba detrás del mostrador leyendo un comic ni le miro la cara. Le entregó la llave mientras daba un bocado a su bocadillo de chorizo y las migas empezaban a caer sobre aquel comic churretoso.

Fue hacía las habitaciones que estaban en la primera planta. En mitad de las escaleras sin cortarse por su presencia y dificultando la subida, había una pareja dándose el lote. Pasó rozando sus cuerpos calientes que le ignoraron por completo en su paso.
No había nadie en el interior de la habitación pero observó que Andrómeda ya había estado allí. La habitación estaba llena de pequeñas velas por todos los sitios y pétalos de rosas que cubrían el sucio suelo de aquella fría habitación. Como indicaba las indicaciones se acercó a la cama y trago saliva al ver la ropa de cuero con cadenas que quería Andrómeda que se pusiese, además al lado había un antifaz y unas esposas. Cogió un sobre que había encima de aquella ropa que indicaba que cuando estuviese vestido y con el antifaz se pusiese una esposa en una de las manos agarrando el otro extremo a la cama.
Manuel suspiró pero en su fuero interno estaba intrigadísimo. Así que se cambió dejando su ropa perfectamente doblada sobre una silla, se puso el atuendo que se ajustaba a su piel y al verse en el espejo se empezó a reír de sí mismo.
Cuando por fin estuvo preparado se puso la esposa, se ató la mano a la cama y esperó. No pasaron ni diez minutos cuando escuchó como la puerta se abría. Aquella extraña se acercó a él despacio, le acarició la mejilla, le beso mientras le cogió su mano libre y le dejó que tantease su cuerpo. Era un cuerpo lleno de curvas pero firme. Sus labios tiernos y carnosos. El pelo suave. Su olor era sensual. Manuel se encontraba totalmente excitado y ella lo sabía. Cogió otra vez su mano y la ató con otra esposa a la cama.

Ella se tomó su tiempo, él pensó que era otro hombre y que aquello era imposible que lo estuviese haciendo él. Ella le dejó claro quién mandaba y él se fundió con su cuerpo sensual. Consiguiendo embrujar todos sus poros y haciendo que desease hasta el final todos sus movimientos.
Cuando terminaron no hubo ni abrazos ni besos, se levantó, le soltó y sin mediar palabra desapareció como el humo de las velas que se encontraban derretidas. El vacio fue completo y sabía que se había llevado parte de su alma con ella. Se desvistió y dejó todo en aquella habitación con la esperanza de que se volviese a repetir pronto.

Pero empezó a soñar despierto e intentaba contactar con ella pero todo fue en vano. El tiempo pasó y su vida se convirtió en una constante rutina.

Su mujer parecía no entenderle y la relación era cada vez más apática e insulsa. Así que una mañana Manuel decidió marcharse de casa. Cogió una de las maletas del altillo y al abrirla se sentó en el suelo para ver lo que se encontraba en su interior. Sin salir de su asombro cogió la ropa que se puso aquella noche, aquel antifaz que taparon sus ojos y aquellas esposas que pertenecían a su mujer.
* Ilustración de Arturo Elena

viernes 24 de julio de 2009

Relaciones humanas. (En una noche puede cambiar tu vida)


Abrí los ojos y note que mi cuerpo estaba frío, cogí la sábana y torpemente tapé mi desnudez. Tantee con la mano hasta alcanzar lo que parecía una mesilla, allí encontré mis gafas. Me las puse para observar ese cuarto que estaba claro que no era el mío.

Debido a que la persiana de la ventana estaba bajada se me hizo más difícil la inspección de aquella diminuta habitación. Me incorporé despacio y me llevé la mano a la cabeza que no paraba de dolerme desde que abrí los ojos. Pude ver que donde estaba tumbada no era una cama sino que era una especie de sillón cama. Entonces me pregunté cómo había llegado hasta allí. Seguramente la única manera de averiguarlo era cogiendo una bola de cristal y mirar en su interior para haber si ella me abría la mente y me lo explicaba despacito. De lo último que me acordaba de la noche anterior era que estaba en mi despedida de soltera bailando como una descosida con mis amigas, en el último pub de mala muerte que encontramos abierto.

De mi inspección salí al escuchar como empezó a correr el agua de la ducha. Por mi cabeza empezó a pasar lo peor. - Por Dios ¿Cuánto bebí? Yo estaba bailando y... ¿Qué narices pasó?

Me tapo hasta la cabeza con la sábana. - Por favor ¿qué he hecho?
Torpemente salgo de mi maltrecho escondite, me levanto de la cama y me visto lo más rápidamente que puedo. En un pequeño espejo que había al lado de la puerta de salida, me vi reflejado en el cuello un pequeño chupetón.
. - Según es Marcelo, se va a dar cuenta enseguida. Me paso los dedos por él haciendo un intento absurdo de borrármelo. Cuando de pronto escucho como se cierra el grifo del agua y como surgen unos movimientos de aquella persona desconocida por detrás de la puerta que nos separaba. Sin abrocharme bien la camisa y con los zapatos en la mano salgo de aquella habitación sin ser valiente y averiguar quién había sido mi acompañante esa noche.
Todo me daba vueltas hasta que llegué a la calle, el aire que me dio en la cara me despejó un poco. Levanté la mano para llamar a un taxi y poder salir rápidamente de allí.

Al entrar al taxi estaba desencajada. Y empecé a llamar a todas mis amigas que fueron a la despedida. Ninguna se acordaba de nada y ninguna me dijo con quién me fui esa noche. Todas coincidieron que se fueron antes que yo. Que tenían una borrachera bochornosa a lo que yo insistí y esperé a que todas cogieran un taxi para que las repartiera a sus respectivas casas.

En mi casa, me desvisto, tiro toda la ropa en el cesto de la ropa sucia y me baño despacio, borrando aquellas caricias que si recordaba que habían sido intensas y suaves.

Paso toda la semana sin quedar con Marcelo. Le decía que así sería más emocionante cuando nos encontrásemos en el altar. Le daba largas y más largas porque no podía verle la cara sin que se cayese la mía de vergüenza. Cada vez que cogía el teléfono para contárselo, la valentía se me escapaba por la garganta.
En la oscuridad de mi casa cerraba los ojos y me acordaba de los besos y las caricias que había recibido aquella noche. Sonreía pues había sentido tantas cosas que no había sentido con Marcelo que me hicieron recapacitar del paso que iba a tomar.
Esa misma noche me acerque al local donde tal vez alguien me podría decir con quién me fui esa noche. Al llegar estaba una camarera limpiando unas mesas y un camarero en la barra.
. - ¿sería él con el que fui? me susurraba a mi misma. Él me mira y me saluda como si me conociese de toda la vida.
. -¿Qué tal? ¿Estás bien? me pregunta con una amplia sonrisa.
. - Sí gracias.
. - ¿Llegaste bien a tu casa?
¡Era él! - Sí, muchas gracias. Me giré y miré a la camarera que no había dejado de limpiar las mesas. Al acercarme levantó la cabeza y me sonrió. - Hola, ¿qué tal?
. - Bien gracias, te puedo hacer una pregunta indiscreta.
. - Viniendo de ti, lo que quieras me dice aquella chica con una cara muy divertida.
. - Es que es muy fuerte lo que te voy a preguntar, pero es qué el otro día cogí una gran borrachera en este local y acabé en la cama de un desconocido y pensaba que tú me podrías decir si te acuerdas que yo hubiera estado tonteando con alguien en este local o si me marché con ese camarero. - le digo mientras le señalo disimuladamente al chico de detrás de la barra.
. - Me mira sin responderme y me dice. -No creo que te fueras con él. Marco tiene novio y no creo que seas su tipo.
. - Ah¡ Gracias es qué estoy muy confundida y no sé que hacer.
La chica se aleja y se va a la barra, coge dos cervezas y se sienta conmigo. Le cuento toda mi vida, que me voy a casar dentro de dos días, que no quería suspender lo que llevaba años preparando, que había sido una noche alocada. Pero que me reconcomía el no acordarme de la persona con la que me fui esa noche y que tampoco sabía llegar a su casa para averiguarlo.
La chica se levanta tras escucharme detenidamente mientras se apuraba su cerveza y me dice. - No te preocupes sigue con tu boda y tu vida. Coge la bayeta y sigue con su trabajo, dejándome planchadísima.
Pero, era verdad ¿qué narices? Seguiría con mi vida sin darle más vueltas. Me fui de aquel lugar a esperar el gran día.
Ese sábado me vestí con aquel vestido de novia que en vez de hacerme la mujer más feliz del mundo me ahogaba y no me dejaba respirar.
En el coche iba callada como si fuera al matadero y cuando llegué a la famosa alfombra roja, las piernas me temblaban haciéndome tropezar en cada paso. Al fondo Marcelo con una sonrisa nerviosa y su madre retocándole la flor del ojal. Mientras todas las miradas se posaban sobre mí yo solo pensaba que el maquillaje no tapaba suficientemente bien aquel chupetón que iba a juego con mi ramo de flores. El camino se me hacía cuesta arriba y yo solo deseaba salir corriendo de allí.

El pobre Marcelo me miraba con los ojos brillantes y yo le hubiera estampado el ramo de flores para que se diese cuenta de que no era el mejor paso de su vida, sino todo lo contrario.
Cuando me puse a su altura, me besó la mejilla y me empezó a arder el corazón. Aún estaba a tiempo para que esa farsa se acabase. Si había sido capaz de irme a la cama con cualquiera ¿sería qué mi subconsciente quería ponerme en sobre aviso de lo que iba hacer con el resto de mi vida?

Dejé hablar al cura, dejé que leyesen los testigos, dejé que el niño nos acercase las arras y dejé que el fotógrafo hiciese miles de fotos sin sentido. Al llegar el famoso momento de decir "Si quiero". Me quedé mirando al cura que me guiñó un ojo.

En ese momento lo tuve claro, me acordé de todo, ya sabía quién había sido mi acompañante esa noche. Me guiño un ojo mientras yo esperaba mi taxi en el pub. Me confesé en la barra del bar, borracha como una cuba y le conté el paso tan tonto que iba a dar a la semana siguiente. Se dejó y yo me dejé llevar por sus besos que nos empezamos a dar en el callejón mientras le acompañaba a su apartamento. Me acordé de como nos deshicimos en gemidos y de deseo en aquel pequeño cuarto.
El silencio en la iglesia se hizo eterno, tanto que el cura me volvió a formular la pregunta con una gran sonrisa. Aquella camarera me hizo la mujer más deseada en años, me hizo sentir lo que nunca había sentido con Marcelo.

Me giré a Marcelo y delante de todos los presentes dije: - No quiero. Y salí vestida de novia en busca de aquella mujer que me cambió la vida en una sola noche.
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lunes 20 de julio de 2009

Un libro perdido


Seguía a mi sombra que no llevaba un destino final marcado. Cuando por fin paró, mi sombra alargada se alzaba sobre el áspero asfalto. Vi que donde terminaba se encontraba un libro perdido que se posaba encima de un banco del Retiro. Mis pies corrieron hasta allí y lo cogí para abrir su campo de hojas. Miré dentro si tenía algún sello de biblioteca, alguna nota o señal que me diese una pista de quién podría ser su dueño. Pero no había nada entre sus hojas.
Entonces como un soplo de brisa me acordé de la propuesta de los madrileños por perder libros leídos en cualquier rincón de Madrid. Lo único que se pedía era que el que lo encontrase lo leyese y lo volviese a perder en otro rincón de Madrid, haciendo una cadena infinita de lectores.
. - ¡Genial! Nunca me había encontrado con alguno y me hizo muchísima ilusión el tener uno entre mis manos.
Empecé a hojearlo cuando de la nada surgieron unos nubarrones que hicieron que mi sombra se escondiese debajo de mis pies y que mi cuerpo empezase a notar una ligera lluvia refrescante de verano. Lo que empezó con tres gotas llegó a ser una lluvia que me caló de arriba a abajo. Cuando llegué a mi casa dejé el libro sobre mi cama. Fui a secarme y a cambiarme de ropa. Descalza y secándome el pelo con una toalla me acerqué hasta mi habitación para observar más despacio el regalo urbano. Al llegar me extrañó que el libro no se encontrara sobre la cama sino que ahora estaba abierto sobre el suelo.
. - ¿Cómo es posible? Me acerqué hasta él, tiré la toalla sobre una silla y me senté a verlo con más detenimiento. Por donde se encontraba abierto se podía ver que habían sido arrancadas dos de sus páginas. Pasé despacio mi dedo índice por el corte de las hojas arrancadas.
. - ¿Quién habría sido el majadero? pensé mientras ponía el libro sobre mis rodillas.
Se me ocurrió que a la mañana siguiente iría a buscar otro ejemplar igual para copiar las hojas que le faltaban y se las añadiría, sustituyendo las arrancadas. Pero al abrir la portada, no estaba ni el título, ni el autor, ni la editorial. Por buscar, busqué hasta el ISBN. ¡Pero nada!
Así que se me ocurrió que sería yo la escribiese esas dos páginas que faltaban. No sería tan complicado, leería todo el libro y me pondría en el pellejo del escritor para averiguar que quería expresar en esas dos páginas. Me pasé toda la noche leyendo y anotando ideas para que no perder el hilo de la historia. Cuando lo tuve claro escribí sin parar lo que me parecía lo más adecuado, las imprimí, las coloqué con sumo cuidado para que no se notase mucho el parche y lo cerré orgullosa. Esa noche lo dejé dormir en mi cama sabiendo que al día siguiente lo tendría que perder en un rincón de Madrid. Mientras notaba como se me cerraban los ojos, me venían sitios maravillosos donde podría perder el libro. Podría dejarlo en el Templo Debob, en el kilómetro 0 de Madrid o ¡mejor aún!, debajo del Ahuehuete, el árbol más antiguo de Madrid... así hasta que el sueño por fin se apoderó de mi.
A la mañana siguiente me despertó la luz que entraba por mi ventana, era un día soleado y caluroso. Busqué el libro entre mis sábanas y no lo encontré. Me asome para buscarlo en el suelo y allí estaba. Lo cogí y al abrirlo estaban todas sus páginas en blanco menos las dos páginas que habían sido escritas por mí. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y lo tire con fuerza a una esquina de la habitación.
. - ¡Era imposible!, ¿sería una broma de mal gusto?
Cuando la curiosidad de gato se apoderó de mi, me armé de valor y me acerqué a él. Lo cogí y revisé las páginas despacio, no había rastro de la tinta anteriormente tatuada en sus hojas de papel. Pero al llegar a la portada se me heló la respiración. Allí con grandes letras estaba escrito mi nombre.
Me senté despacio delante de mi escritorio y empecé a escribir dentro del libro una historia totalmente diferente a la que había escrita anteriormente en aquel libro loco. Al llegar a las dos páginas añadidas por mí de la antigua historia, las arranqué y con el toque de humor negro que me caracteriza, seguí la historia con la falta de esas dos hojas arrancadas. Terminé el libro, lo releí despacio y ya no me sorprendó que no estuviese escrito con mi letra sino que se había transformado todo el libro a una tipografía Courier. Lo cerré y aunque era muy tarde me engullí en la oscuridad de la noche. Dejando que mi sombra nocturna me llevase hasta el corazón de Madrid, la Plaza Mayor. Y dejé sin mirar atrás, mi obra maestra.

Ilustración http://aidarte.blogspot.com/

jueves 16 de julio de 2009

No Molesten


Recorría el pasillo de la planta 15 como todas las mañana. Llevaba su bata a rayas blancas y azules que marcaban sus redondeces. En el bolsillo derecho llevaba la llave maestra que abría todas las puertas de las habitaciones del hotel cochambroso en el veía pasar su vida. Empujaba el carrito con gran agilidad. En él se encontraban las toallas, los jabones, los peines y los productos de limpieza.

Cuando recorría el pasillo siempre se quejaba al ver un cartel de "No molesten" colgado en el picaporte.

. - ¿Qué harán esos majaderos? Que por su culpa tendría que retrasar su hora de salida. - Pensaba Engracia malhumorada.
Cuando esa mañana llegó a la habitación número 13 que era la última del pasillo. Engracia se sentía feliz, por fin iba a salir a su hora.
Abrió la puerta y no vio en un principio nada. La habitación estaba completamente a oscuras. Con conocimiento de como eran todas las habitaciones fue directamente a las cortinas y con un gran impulso las abrió, dejando paso a una luz cegadora. Engracia se giro sobre sus pies y un grito se ahogo en su garganta.

El huésped estaba muerto encima de la cama, tenía un puñal clavado en el corazón. Engracia miró su reloj digital. Fue a por su carrito, miró a los dos lados y lo introdujo despacio. Colgó el cartel de "No molesten" en el picaporte y cerró la puerta.

Engracia miró aquel cuerpo perfecto y lo maldijo.

. - No pienso salir tarde por ti. Le susurró al difunto entre dientes.
Se puso los guantes de goma en sus morcillonas manos. Rezó cinco Avemarías y tres Padrenuestros y se puso su Mp3 para escuchar a Camela. Cogió de las esquinitas de las sábanas y cubrió el cadáver con cuidado. Quitó toda la ropa sucia que había en el carrito de la limpieza e introdujo el cadáver con todos sus enseres.

. - Menos mal que eras poca cosa chico. - decía Engracia quitándose el sudor de la frente.

Retiró la funda del colchón y limpió la habitación a conciencia. Terminó haciendo la cama y poniendo un bombón encima de una tarjeta de Bienvenida.

Abrió la puerta y volvió a mirar a los dos lados. Empujó ya sin agilidad el carrito que por el peso chirriaba y bajó en el ascensor hasta la zona de limpieza y vestuarios de los trabajadores del hotel. Miró la hora, estaba a punto de ser el cambio de servicio. Tenía que agilizar sino quería que la cogieran con las manos en la masa. Tiró la sabana, los enseres y todos los productos que había usado en ese día al contenedor de basura.

. - ¿Qué podía hacer con ese incordioso cadáver que cada vez estaba más rígido? Ya lo sabía. Subió a la planta 16 que le correspondía a su compañera Manuela, a la que no tragaba desde que entró hace dos años. Abrió la habitación 10 que estaba limpia y vacía e introdujo el cadáver. Lo colocó sobre la cama y cerró la puerta, colgando por supuesto el cartel de "No molesten". Y se marchó con viento fresco después de un día tan duro.
A la mañana siguiente Engracia llegó un cuarto de hora antes para no encontrarse con ninguna limpiadora y subió a la habitación 10 de la planta 16 y retiró el cartel de "No Molesten".

Ella bajó a su planta y esperó entre risas el grito desoladado de Manuela pero pasó la mañana y no sucedió lo esperado.
Engracia mosqueada no dejaba de mirar su reloj y cuando terminó subió a ver la habitación 10 de la planta 16. La planta estaba despejada y decidió abrir la puerta de la habitación. Entró y vio que estaba perfecta y sin cadáver. Mosqueada y criticando a Manuela, bajó a planta 15 a recoger su carrito y lo que más le sorprendió dejándola sin aliento era que en la habitación que acababa de terminar, la número 13 había un cartel que antes de subir a la planta 16 no estaba. Era el cartel de "NO MOLESTEN"


domingo 12 de julio de 2009

Arena y Sal


He llegado con un puñado de ilusión, una bolsa repleta de palabras que me encontré agazapadas entre la arena, un saco de piedrecitas de una playa secreta, un bello recuerdo del encuentro de dos enamorados, un millón de sonrisas bien guardadas en el corazón y magia a raudales.
Entre todas las cosas que me han pasado una es que he conocido a un capitán de un barco pesquero que me contó como una vez entre sus redes pescó una sirena. La soltó pero desde entonces sigue su barco de cerca. Puso sus manos ásperas y trabajadas sobre mis ojos, cerrándolos. . -Me susurro al oído, mira desde el corazón y de pronto os puedo asegurar que apareció una bella sirena que se movía como si fuera una ola del mar. También con paciencia me enseñó a pescar y sin querer pesqué la corona de Neptuno al que tuve que invitar a una botellita de agua de manantial, pues me contó que el doctor le ha quitado la sal.
Las brujitas vienen blancas pues no han tomado el sol. Todos los días salíamos a dar paseos a lo largo de la orilla del mar. Yo las veía vestidas de negro con sus gorros puntiagudos y sus polainas a rayas de colores y yo no entendía como podían aguantar el calor que hacía. Ellas al sospechar mis inquietudes pues yo sólo hacía darles aire con mi gorro playero, me contaron su secreto. .- Nuestros vestidos son refrigerantes y además si tiras de aquí, me decían indicando un cordón que salía de la cintura, nos hinchamos como globos y salimos volando. . - Abrí los ojos como platos y cogiendo el cordel, tire con fuerza, sin más empezaron a elevarse como cometas. . - No nos sueltes me gritaban las brujitas desde lo alto, azotadas por la brisa del mar.
. - Cuando las miré desde abajo me entró la risa y todas las fuerzas se me fueron con las carcajadas y entonces empecé a notar como mis pies que rozaban la arena caliente empezaron a elevarse con ellas.
Empezamos a volar por encima del mar, nos empezamos a separar de la orilla del mar, vimos a la gente que estaba tomando el sol cada vez más y más pequeñita. El socorrista desesperado nos hacía señales para que volviésemos y no pasáramos a mar abierto.
Al final nos rescató un simpático piloto de una avioneta de publicidad que cuando desinflo los trajes de las brujitas nos enseñó a hacer corazones y margaritas de gas en el cielo.
Con la capitana Dark me lo he pasado genial, pues como no podía ser de otra manera, la muy pirata siempre estaba metida en una apasionante aventura. Una tarde me recogió con dos bicicletas.
. - Sube que te voy a llevar a un lugar de piratas, me dijo mientras se subía en su bici sin esperarme.
. - Espera intrépida. Le gritaba mientras veía como pedaleaba a gran velocidad esquivando los coches que iban por la carretera.
Salimos del pueblo y vi como el asfalto dejaba paso a caminos por medio de pinares, la fragancia era tan intensa que se pegaba en la piel. También se podía divisar que estábamos bordeando la costa. Cuando llevábamos más de dos horas pedaleando, se gira y me grita. - Ya casi hemos llegado. Cuando por fin se para y se baja de la bici, está fresca como una flor, en cambio cuando yo bajo de mi bici las piernas me tiemblan por el cansancio.
.- ¡Qué tute me estás metiendo capitana! Ya puede valer la pena.
. - Te voy a dejar de piedra, me responde mientras se recoge el pelo con una ramita que había en el suelo. Mira al sol y me dice. -No llegamos sino nos ponemos a correr ahora mismo.
Así que dicho y hecho empezamos a correr por un camino que se encontraba al lado de un acantilado dónde las olas del mar chocaban con las rocas y salpicaban nuestras pieles, alguna ola rugía fuerte e intentaba hacernos más difícil el acceso, engulléndonos y cubriéndonos por completo.
. - Venga no puedes parar ahora, me gritaba la capitana cuando veía que me paraba a tomar aliento.
Cuando la capitana se paró, sacó un pañuelo de corsario. Me lo puso sobre los ojos y me dijo dulcemente. - No te asustes, te tengo que tapar los ojos pues este es un lugar solo para piratas y no puedes saber como llegar sin un pirata. Me cogió la mano y con cuidado me llevó por un camino de rocas. Cuando llegamos me hizo sentarme en la arena suave y caliente. Al rato me quitó el pañuelo y lo que vi me dejó maravillada. Era la caída de sol más bonita que os podáis imaginar, no estábamos solas, nos acompañaban un grupo de piratas que con solo mirarlos se te cortaba la respiración, pero aunque su aspecto era de ser temerarios y salvajes, algunos mientras el sol se escondían lloraban en silencio. Cuando se escondió por completo aplaudimos y nos enjuagamos las lágrimas, algunos piratas gritaban y aullaban salvajemente. Hicimos una hoguera y bailamos la llegada de la luna. Fue una noche especial y llena de magia. La capitana Dark y todos aquellos piratas acabaron metiéndose en el mar dejándome sola en la orilla. Desde allí pude escuchar como sus cuerpos se desvanecían entre las olas y se convertían en espuma de mar.

miércoles 8 de julio de 2009

Ser diferente

Hablamos de Michael Jackson como un genio al que todo el mundo admira y seguro que en algún momento de nuestras vidas hemos tarareado sus canciones o hemos intentado hacer uno de sus extraordinarios pasos . Creo que todo lo que diga aquí ya se ha dicho.

Pero lo que yo pienso es que hace un año quién hablaba de Michael Jackson sino era por sus extravagancias y por ser diferente al resto. Os dejo con un vídeo de como somos realmente. Ser diferente desgraciadamente en la sociedad que vivimos actualmente tiene sus más y sus menos. Tenemos que mejorar y yo por supuesto la primera.




viernes 26 de junio de 2009

Por fin llegaron


¡¡¡VACACIONES!!!


Me he propuesto coger el cubo, la pala y achicar el mar.

Nadar con las sirenas.

Hacer castillos de arena con dragones que escupen agua de sal.

Coger corales y estrellas de mar.

Hacer pulseras con las algas que atrapen mis tobillos.

Buscar piedrecitas que me regale el mar para mi colección.

Dejar que la espuma que llegue a la orilla me susurre los secretos del mar.

Jugar a ser piratas.

Esconderme dentro de una caracola y escuchar el cantar del mar.

Con un detector de objetos perdidos encontrar las palabras más bonitas escondidas entre la arena.

Tomarme un café con hielitos con Neptuno y preguntarle como es el invierno en el mar.

Seguir andado al revés como los cangrejos.

Nadar detrás de los caballitos de mar y que me enseñen su mundo.

Pescar pececillos, ponerlos en el cubo y en ese Océano sumergirme con mis hijos.
Y por supuesto ver a la luna zambullirse en el mar.

Me llevo a las brujitas que quieren buscar ingredientes secretos para sus pócimas, a los animales del Zoo que querían conocer el mar, a la Capitana Dark que me ha prometido enseñarme como es una pirata de verdad, a los amantes deseados que se enamoran con mayor fuerza entre las olas del mar y a los sueños de una soñadora. Nos leemos a la vuelta, muchos besos para todos.

miércoles 24 de junio de 2009

Avenida de los Sueños, número 34


Hoy empiezo el día con alegría e ilusión. La empresa donde trabajo me ha mandado ir a rellenar un cuestionario en la Avenida de los Sueños, número 34. Leo el cuestionario y veo que con él pretenden conocer un poco más a los inquilinos para realizarles diferentes regalos promocionales o una publicidad más selectiva. Entro en el portal. Es muy luminoso por la claraboya que hay en el techo, la escalera es de caracol y en el centro se encuentra un ascensor en el que cuelga un cartel que informa que no funciona.
. - Fantástico, pienso mientras subo hasta el quinto sin parar. Cuando llego saco una botella de agua y de un trago me la bebo antes de empezar la tarea.
Llamo a la puerta. No hay respuesta. Insisto. Y al final me abre la puerta un crío con unos ojazos que transmiten dulzura y picardía.
. - Hola ¿está mamá o papá?
. - Eztá mi mamá. Se queda callado mirándome y me sonríe ¿qué quierez?
. - La falta de dientes me hace sonreír. - Me gustaría hacer unas preguntas a tu mami ¿La puedes llamar?
. - No, me ha dicho que la deje dormir.
. - No tienes que abrir la puerta a ningún desconocido ¿Lo sabes?
. - Zi, me llamo Daniel ¿y tú?
. - Me llamo Margarita.
. -Como las flores. Ahora no zomos extraños conque podemos hablar.
. - Sí, es verdad. Sonrío por la ocurrencia.
. - ¿Te puedo ayudar yo?. Zoy mayor, ya tengo Ziete añoz.
. - Bueno. No es mala idea. Vamos a ver me podrías decir ¿cuales son tus películas favoritas?
. - Con los ojos como platos sale corriendo al interior de su casa y sale con una caja llena de películas. Las va sacando . Toy Story, Monstruos S. A., El planeta del tesoro, Un cuento contado al revés.
. - Vale, vale, ya las he apuntado, gracias Daniel. Ha sido un placer. Con una sonrisa pillina y sintiéndose más mayor, me cierra la puerta.
Me siento en la escalera y apunto en el cuestionario las que más me gustan a mí, pues está claro que está no es la respuesta que espera mi empresa. Escribo Cuatro bodas y un funeral, Sentido y sensibilidad, Amelie, El Viaje de Siriko y V de Vendetta.
Bajo al cuarto, timbro y espero. Está vez me abre la puerta una anciana en bata y rulos. Se apoyada en un bastón.
. - Hola guapa, pasa, pasa. Me va empujando para que pase hasta el salón, me invita a que me siente en un sillón protegido con una sabana blanca. En cuanto estoy sentada aparecen cuatro gatos pardos a mis pies. Empiezan a maullarme sin parar hasta que de pronto la anciana da un golpe seco en el suelo y los gatos salen despavoridos.
. - No sabe usted señorita lo pesados que se ponen estos gatos cuando hay visitas.
Dudo en salir yo también despavorida detrás de los gatos o quedarme allí con aquella extraña anciana.
. - ¿Qué quería? Me dice con una mirada perdida la anciana. ¿No será para venderme una multipropiedad?
: - Noooo, no por favor. He venido porque me gustaría saber si me puede usted responder una pregunta muy sencilla.
.- Por supuesto. - Me contesta carraspeando.
. - ¿Qué canciones son sus favoritas?
La mujer con un brinco y sin bastón llega hasta un gramófono y pone un disco. Cierra los ojos y empezamos a escuchar una canción de una voz maravillosa que hace que mi corazón se eleve un palmito.
. - Me mira y con lágrimas en sus ojos empieza a hacer que canta ella. Cuando termina la canción se desploma en el sillón. Me mira y me dice. - La cantante era yo. Me acerco hasta ella, seguía sonando el gramófono que seguía dando vueltas sin parar. La anciana no decía nada, pongo mis manos sobre las suyas temblorosas. Pero de pronto dio un golpe seco con su bastón contra el suelo. Me mira y me dice. -No sabe usted señorita lo pesados que se ponen estos gatos cuando hay visitas.
Suspiro, me levanto la doy un beso en la mejilla y salgo como un gato pardo por la puerta. Me siento en las escaleras, miro el cuestionario y pongo mis canciones Somebody (Depeche Mode), I will survive, Everybody`s changing (Keane), Chansing Cars (Snow Patrol), Sweet Baby (Macy Gray) Toda la música en general según la hora y el día.....
Bueno espero tener más suerte en el tercero. Timbro y me abre la puerta un hombre de unos cuarenta años. Se quita las gafas y se pasa los dedos por los ojos antes de fijarse en mí.
. - Hola, me gustaría saber si puedo hacerte una pregunta.
Silencio incomodo en el rellano.
. - Ehh¡ ¿Me podría decir cuáles son sus cinco libros favoritos? Miro el cuestionario con la intención de escribir una respuesta rápida. Pero el silencio hace que le mire otra vez.
. - Me puede acompañar un segundo. - Me dice poniéndose las gafas.
. - En este bloque son todos así, pienso mientras entro dejando la puerta abierta.
Entro detrás de aquel hombre y me doy cuenta porque no me ha respondido, todas las paredes estaban cubiertas por estanterías llenas de libros, también había torres de libros en el suelo, encima de las mesas, hasta en la cocina. Me despejó una silla y me ofreció un té. Hablamos del último libro que se estaba leyendo y salí de allí sin otra pregunta sin responder. Me volví a sentar en las escaleras y simplifique mi lista de los libros favoritos Poesía Completa de Neruda, Obras completas de Gloria Fuertes, 100 años de Soledad, El nombre de la Rosa, Poesía..., Donde viven los monstruos, Historia de Ratones, etc....

Escritores que me entusiasman Carlos Ruiz Zafón, Roald Dald, Gianni Rodari, Eduardo Mendoza, Isabel Allende, entre otros....

Miro el cuestionario y me muerdo el labio inferior. Las he respondido todas yo. Sólo me quedan los blogs favoritos. - Otra respuesta mía no va a suponer que pase nada malo. Empiezo a escribir despacio. El primero ......

Escucho un tintineo constante que no deja de sonar en mi cabeza. - ¿qué es ese ruido? Lo intento evitar pero no puedo, suena y suena. Abro los ojos y miro el despertador de mi mesilla, lo apago y sonrío al darme cuenta del sueño tan raro que he tenido. - ¿Cómo era la empresa que me había contratado? Mmmm sí, "Orgullo y Prejuicio".

Gracias Luciana (blog Orgullo y Prejuicio) por el premio, para mi es un premio teneros a vosotros en esta aventura. Besitos

http://buscandoamrdarcy.blogspot.com/

El libro que me estoy leyendo es "La palabra destino" de Rafael Pérez Estrada. En la página 161 aparece "Y las raíces buscaban en la oscuridad la palabra que acompañara a la palabra, para hacer sentir luego que la lluvia o que el sol más hermoso se pone en verano. La palabra jugaba a la palabra como si fuera un niño ante un espejo probando ajena adolescencia."

* Ilustración Nicolás Gouny

lunes 22 de junio de 2009

Barrotes en el corazón


Escucho cantar a un grumete que se encuentra sentado a mi lado, cosiendo una red de pesca. Está cantando "La Javanaise". La escucho con los ojos cerrados y en mi mente apareces tú. Pienso como cogería con mis manos tu cara y te acariciaría despacio. Te miraría a los ojos para pasearme en ese prado de miel que me ofreces con ternura. Me acercaría a tus labios para perderme en la línea de tus labios. Sentiría tu piel caliente abrazando la mía. Sé que no necesitaría nada más. Esbozaría mi mejor sonrisa para ti y te abrazaría con ternura mientras te susurraría. - Te quiero.

Al terminar de cantar el grumete, abro los ojos y veo el gran Océano delante de mí. Suspiro y dejo que la brisa del mar me acaricie tiernamente, que me pierda, que me susurre sus sentimientos. Tengo los barrotes más altos encarcelando mi corazón dentro de este extenso Océano, sin poder escaparme hasta tus brazos y dejarme querer.
. – Capitana Dark. - Escucho gritarme desde lo alto del barco. - A estribor barco de los Celtiliaks.
Salgo de mis pensamientos y dando un brinco salto a las cuerdas y subo hasta el palo trinquete. Desde allí saco mi catalejo y veo a los Celtiliaks preparados para atacar.
. – Grito a mi tripulación. – Preparad los cañones, nos preparamos para un abordaje salvaje. Echad el ancla, haremos un abordaje de costado.
Salto cogida a una cuerda que me lleva volando hasta el timón, el viento da en mi cara. – Huele a sangre en el aire. – Alzad la bandera de piratas, ya es tarde para que puedan dar la vuelta. Desde este momento protegeros todos. Surge un rugido entre mi tripulación que me satisface.
Los dos barcos se encuentran de costado. Los Celtiliaks se acaban de dar cuenta de que la bandera es de la capitana Dark. Intentan el retroceso pero es demasiado tarde, mi barco ya le ha cogido y los cañones empiezan a disparar. La capitana Dark observa a su tripulación, todos tienen un brillo especial en sus ojos. No es de locos, no es de posesión, es de pasión por lo que hacen y en ese momento se da cuenta que ella es como ellos y los barrotes del corazón ya no los siente. Es libre. Empieza el combate.

La Capitana Dark lleva dos meses buscando a los Celtiliaks que robaron 20 cuadros del museo del Prado y los están vendiendo al mejor postor o a coleccionistas sin escrúpulos. Odia a los Celtiliaks que se hacen pasar por piratas y son en realidad unos mercenarios, ladrones e incultos que no aprecian ni el arte, ni la literatura, ni la música. Son hoscos y depravados que hacen cualquier cosa por dinero.

En el combate se escucha el tintineo de las espadas, los látigos vuelan dando a la capitana en un brazo, la lucha es sanguinaria. La Capitana luchando contra el capitán de los Celtiliaks recibe un mordisco en el costado. Se dio cuenta que ese era el momento de sacar el arma en el que llevaba trabajando desde que empezó la búsqueda.

. - ¡Ahora! .-gritó la capitana a Corsario.

. - Corsario que no había salido del camarote en ningún momento, salió con un gramófono, se protegió los oídos y puso a todo volumen Cantos de Sirenas. En ese momento los Celtiliaks bajaron las armas y empezaron a entrar en un sueño hipnótico que hacía que se tiraran por la borda.

. - ¡Coged al capitán y atad a los que podáis! Los que se tiraron al Océano se quedarían allí, ahogándose para las sirenas. Era el acuerdo que había llegado la Capitana con las Sirenas, todos los hombres que escuchasen sus voces grabadas se tirarían por la borda para ellas, por eso la Capitana protegió a su tripulación con tapones de silicona para que no escuchasen su canto.

Cogieron el botín, los cuadros no vendidos y la lista de los compradores. Irían a recuperarlos antes de devolverlos todos al museo, en un profundo anonimato.

La Capitana observaba orgullosa a su tripulación mientras escuchaba a un grumete cantar "Somewhere Only We Know".

. - No podrás huir de este mundo Capitana. - le susurro Corsario mientras le curaba el mordisco en su costado.

. - Lo sé. -le respondió con una pequeña sonrisa y un brillo especial en sus ojos.



* Ilustración de John Howe

sábado 20 de junio de 2009

¿Te gusta leer?

Me gustaría compartir con vosotros un video que lo he cogido prestado de un blog que es genial. Siempre tiene un montón de curiosidades sobre el mundo que rodea al libro. Se llama Literatura infantil y juvenil actual. Espero que os guste tanto como a mí. Os mando muchos besotes que se encuentran escondidos entre las páginas de vuestros libros.

jueves 18 de junio de 2009

Uno más


Entro en la clase de mi hija de 3 años. Está decorada con globos de colores, letras del abecedario y los números del 1 al 10. Las mesas verdes que llegan hasta mi rodilla, el olor a la plastilina y las piezas recogidas hacen que recuerde cuando yo iba al colegio y lo rápido que se me ha pasado el tiempo. De pronto salgo de mis pensamientos cuando aparece la profesora que aunque es más joven que yo parece una persona más mayor. Me invita a sentarme en una silla de pini pon, ella se sienta en la silla de profesor.

. - Guardando las distancias, pensé para mis adentros.
Me enseña los trabajos de mi hija, los colores que más usa, los números trazados, las letras torcidas, los trabajos de psicomitricidad fina, etc... Pero cuando llegamos a los dibujos de la familia me sorprenden un poco. Se puede ver a su papá, a su hermano, a ella, a mí y ese ¿quién es? En el grupo familiar siempre aparece una figura de más.

. - Por eso te llamo Mar, me dice la señorita muy seria. Hemos preguntado a Irene y se queda callada, levanta los hombros y sigue en su mundo.

. - Pregunto mientras miro detenidamente los dibujos. - ¿Cómo que sigue en su mundo?

.- Sí, Irene habla sola, tiene conversaciones consigo misma. Es una niña que tiene muchísima imaginación. Está casi siempre en la luna.
. - Sonrío de medio lado y le contesto. - Eso no me preocupa, lo hago hasta yo.

Parece que no le hace gracia mi comentario y sigue hablando. - Nos gusta que los niños se centren en clase y que no descentren a los demás niños contando historias desconcertantes. Además para conseguir los objetivos mínimos tiene que esforzarse más.
. - ¿Qué me esta contando? Pensaba mientras miraba a la Rotenmeyer que tenía delante.

Me levanto y salgo de aquella clase al pasillo y llamo a mi hija.

. - Irene, cariño, ven. Veo como mi hija viene corriendo por el pasillo, subiendo y bajando las coletas en su trote.

Pasa cariño, siéntate aquí con mamá. Nos sentamos juntas en la mesa. Saco mi libreta y mi boli del bolso que lo dejo delante de ella.
. - Irene cariño hazme un dibujo de la familia para la señorita. Irene me mira, me sonríe y mientras empieza a canturrear, coge el boli y con la lengua fuera a un lado, nos pinta a todos y al final la misma figura que no pertenece al grupo familiar.
La profesora me mira como diciendo ¿lo ves? La sigue pintando.
. - Lo miro, se lo entrego a la profesora y le digo. - Yo sé quién es.

. - Sí. - ¿Quién?
. - La miro y le digo muy seria. - Hace tiempo que te tengo como parte de mi familia y creo que Irene te quiere reflejar en sus dibujos.
La profesora mira aquel dibujo, seguidamente nos mira con una pequeña sonrisa y sin más que decir nos despedimos deseándonos pasar un buen verano.

Cuando salimos mi pequeñaja y yo de la clase. Me agaché a su altura y muy intrigada enseñándole las fichas donde nos encontramos la familia dibujada. - le pregunté bajito señalando la figura en discordia ¿quién es el del dibujo Irene?
. - Me sonríe y me dice con una gran naturalidad. - Es Zanss.

. - ¡Ahhh!. La doy la mano, noto su manita tierna entre las mías. La miro mientras salimos del colegio sabiendo una cosa más. Aunque nosotros no lo veamos somos uno más en casa.

miércoles 17 de junio de 2009

Cambios en el blog


Las brujitas, las hadas, los piratas, los dragones y yo nos hemos puesto manos a la obra. Desde esta mañana arremangados y sin pararnos de mover de editar los diferentes campos. Nos hemos propuesto arreglar los problemas de mi blog. Se me ha ocurrido coger nuevos colores, nuevas letras y nuevas ilustraciones esperando dar un toque diferente y que no de problemas a la hora de leer.
Las brujitas han limpiado con sus escobas el marrón del antiguo blog, le han dado con un producto secreto, que no me han querido enseñar, dejando el fondo del blog blanco reluciente. Las hadas que son tan traviesas se han dedicado a mover los gadget de un lado a otro. Los he revisado uno a uno y no me falta ninguno. ¡Uff, menos mal! Como son tan despistadas tenía miedo que se quedase alguno por el camino. Los dragones han decidido salir volando esta mañana temprano y han venido con una nueva ilustración que me ha encantado para ponerla en la cabecera, para que así disfrutéis de ella también. Por cierto los piratas con el alba se han ido a por nuevas aventuras para contarnorlas a su regreso. Espero que con estos nuevos toques sea suficiente para que todos podáis ver bien mi blog. Muchos besotes y ya me contaréis.

lunes 15 de junio de 2009

Distancia


Introduzco la llave en la cerradura que llevo sin usar durante un año. Como siempre me cuesta abrir la puerta porque todavía no la has engrasado. Forcejeo, un pequeño de mis toques y por fin entro en el apartamento. Está ordenado y sigue oliendo a la fragancia de la Dama de noche que cubre la fachada y entra por las ventanas abiertas. Dejo mi bolso y la caja con las cartas que he le he escrito a lo largo de este año, encima del sillón. Me acerco al balcón, abro sus puertas y las cortinas empiezan a volar hacía el interior. Las aparto con delicadeza y salgo al exterior a maravillarme con las vistas que se pueden ver desde aquí. Me acuerdo como si fuera hoy el día que encontramos este chollo de apartamento, en el centro y con vistas lejanas al mar. Hicimos el amor en todas las habitaciones, comimos en el suelo por no tener ni un mueble, tomamos el sol desnudos en este balcón sobresaltando a una vecina cotilla que aunque nos miraba mal, no dejaba de mirarte sobre todo a ti.
Pero todo se esfumo, el amor es así, un día ya no tenías nada que contarme, no te reías conmigo y yo puse los puntos finales o suspensivos a esta relación. Deseándonos lo mejor nos pusimos por medio un año en el que no nos veríamos ni nos hablaríamos. Y ahora que ya ha pasado me encuentro aquí para...

De pronto escucho como introducen las llaves en la puerta, me giro y para mi asombro veo a una mujer rubia que entra cargada con unas bolsas de compra en una de sus manos y con la otra mano sujeta su teléfono móvil. Me escondo apoyándome en la pared del balcón, pero a través de las cortinas observo como la mujer termina de hablar por su teléfono y deja la compra en el suelo. Dirigiéndose hacia el baño empieza a desnudarse dejando caer las ropas por el pasillo y escucho como las tuberías de la casa empiezan a crugir hasta que empieza a caer el agua de la ducha. Cuando decido salir de mi escondite y marcharme de allí, escucho otra vez como se abre la puerta. Esta vez veo desde mi escondite que era Fran, mi ex, deja su maletín y va recogiendo la ropa de la mujer hasta llegar a la ducha.
Entro en el salón, me siento en el sillón y los escucho como hacen el amor. Miro la caja y la pongo sobre mis piernas. Enciendo una cerilla y voy quemando lentamente todos aquellos sentimientos escritos. Me levanto y salgo de allí dando un vistazo a aquel pasado.
Cuando me encontraba cruzando la calzada escucho mi nombre desde aquel balcón donde yo había estado hacía unos segundos. Al mirar hacía el apartamento, veo como Fran está asomado cubriéndose con una minúscula toalla, en sus manos tenía la caja humeante de las cartas quemadas. Me mira, levanta la mano para saludarme y me sonríe.
En ese momento comprendí que la distancia entre él y yo fue el olvido de aquellos besos, abrazos, caricias y sueños. Sé que nadie le querrá como yo le he querido y que nadie me querrá como él me ha querido a mí. Levanto la mano, le sonrío y sigo mi camino sufriendo esta distancia que me otorgará en algún momento el olvido.



*Ilustración Sophie Griotto

viernes 12 de junio de 2009

Pluma Azul


Me siento a oscuras en el sillón rojo de mi casa. Me quito los zapatos y me tumbo dejando que mi cuerpo se amolde entre los cojines para buscar la total comodidad. Saco una cajetilla de cigarrillos del bolsillo de mi pantalón, saco un cigarrillo y lo enciendo.
En la oscuridad sólo se ve la pequeña brasa de mi cigarrillo. Cierro los ojos y percibo el eco de la lluvia que roza los cristales de la ventana. Al abrir los ojos salgo de mis pensamientos y es cuando veo como se enciende una luz tenue en edificio de enfrente.
Miro a través de la ventana y veo como un hombre se va quitando la corbata tirándola encima de una silla, a continuación le sigue la camisa. Se acerca a su nevera y saca una lata, la abre, empieza a tomársela saciando su sed y se acerca a su ventana. Parece que mira hacía aquí, sintiendo como sus ojos penetran la oscuridad y se clavan en mí. Después apaga la luz pero intuyo que sigue mirándome. Desearía conocerlo pero no he tenido la oportunidad. Alguna vez he paseado por delante de su portal para ver si me chocaba casualmente con él, he preguntado a Fabio el camarero dónde voy a desayunar todos los domingos si le conoce o si se deja caer por allí, pero es evasivo en sus respuestas.
Cuando termino el cigarrillo lo apago en el cenicero repleto de colillas. Cierro los ojos y me dejo cobijar en un profundo sueño. Con un sobresalto me despierto, al escuchar como alguien aporrea mi puerta desenfrenadamente. Me acerco con el corazón saliéndose de la caja y miro por la mirilla. No veo a nadie detrás de ella. La abro despacio y en el pasillo no se encuentra nadie. Al mirar el suelo veo un sobre rojo con mi nombre escrito. Lo cojo y al abrirlo veo que contiene una pequeña tarjeta que pone.
. - Te doy dos pistas para encontrarme. - Vuelvo a mirar en el pasillo y sonrió, pues me encantan los acertijos.
Entro, enciendo la luz y leo lo que pone detrás de la tarjeta. "Si me buscas me encuentras". Primera pista. - "Esta noche me encuentro en un piso que he alquilado a un pequeño animal". Segunda pista. - La calle que me cobija es la de un escritor que dijo "Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda" Leo varias veces la tarjeta.
La primera pista sé que se refiere a un Caracol. Pero la segunda pista que se refiere a la calle, no tengo ni idea. No me puedo imaginar que escritor pudo decir esta frase. Con mucha curiosidad enciendo el ordenador y hago la búsqueda, escribo Caracol salas y bares de Madrid". Los resultados se ciñen todos en la Sala Casa Caracol que se encuentra en la calle Mario Benedetti.
Es una sala que ofrece diferentes espectáculos a lo largo de la semana. Anoto la dirección y muerto de intriga me visto más informal. Es la una de la mañana, el ambiente húmedo que ha dejado la lluvia hace más apetecible andar por las calles paseando en esta noche de primavera. Recorro las calles de Madrid con sus luces anaranjadas que acompañan a los edificios Renacentistas, haciéndolos más majestuosos. Las grandes avenidas muestran a estas horas el bullicio de la gente, mostrando que Madrid nunca duerme.
Al llegar a la sala Casa Caracol veo que hay dos guardas en la puerta, son el doble que yo, pero no me paran cuando entro me adentro en aquella sala que se encuentra en penumbra, predominando una luz rojiza.
Un camarero me lleva hasta una pequeña mesa, me sonríe y me dice. - En un segundo empieza el espectáculo. ¿Qué quiere tomar?
. - Vodka con lima limón. Apunta sin dejar de sonreírme y se va.
En ese momento me fijo si alguien me mira o se acerca hasta mí. Pero no es así. Pienso que tal vez me está observando desde algún punto oscuro de la sala. La luz se apaga completamente y empieza el espectáculo. Son un grupo de Drag Queens. El buen rollo que crearon hizo que me sintiera genial y que me divirtiera muchísimo. Como estaba sin compañía se metieron muchísimo conmigo, sentándose a mi lado y sacándome los colores más de una vez. Así transcurrieron las dos horas del espectáculo y al final solamente se me acercaron dos chicas que no mencionaron en ningún momento la nota y lo único que me sugirieron fue que las acompañase a tomar la última a otro garito. Un poco desilusionado miré dentro de las sala para ver si alguien me observaba. Pero ya solo quedaban el barman hablando con el camarero y un Drag Queen vestido con un traje de cuero y unas plumas azules en su espalda, que hacía juego con el color de su pelo y su maquillaje. Se estaba tomando una copa en la barra y fue el único que me miro y con la cabeza se despidió de nosotros.
Cuando llegué a mi casa. Vi el sobre encima de la mesa, saqué otra vez la nota pero esta vez noté entre los dedos que sujetaban el sobre que dentro había algo más. Lo volqué y de él cayó una pluma azul. Cogí las llaves de mi moto y volví corriendo a la Sala Caracol. Pero ya estaba cerrada. Un hombre estaba cambiando los carteles de la entrada presentando un nuevo grupo para el día siguiente. Aunque le pregunté por si sabía donde podría encontrar al grupo que había actuado esa noche, no supo contestarme. Pasee un rato hasta que me sentí lo suficientemente agotado para volver a mi casa.
La siguiente semana se me hizo larga y más aburrida que de lo acostumbrado. Esperaba que alguien aporreara mi puerta con un misterio para resolver, pero no fue así.
El domingo como era habitual en mí, me levanté tarde, me fui a por el periódico y seguidamente aprovechando el buen tiempo me senté en la terraza de la cafetería para desayunar. Absorto leyendo las noticias no noté hasta que me hablaron que alguien estaba al lado mío.
. - Hola Manuel. ¿Nos has añorado?
. - Perdone, no sé quién es Usted.
. - Me enamoro la sonrisa que me ofreció. ¿Has estado conmigo en la sala Casa Caracol y ya no te acuerdas de mí? ¿Tanto cambiamos cuando no llevamos el maquillaje, las pestañas postizas y las plataformas?
. - Abro los ojos enormemente. ¿Eres tú?
. - Si amigo. - De su bolsillo sacó entonces una pequeña pluma azul que hacía juego con sus ojos. -¿Me he enterado que preguntaste a todos los que trabajan en la sala por el dueño de esta pluma azul?
. - Si, quería conocer al dueño de la nota.
Muy serio encendiéndose un cigarrillo y ofreciéndome a mi otro me dice. - Soy el vecino que te observa a oscuras desde la ventana del bloque de enfrente. Soy la persona que quería conocerte y no sabía como presentarse...
Con un arrebato de una pequeña brisa, la pluma que se encontraba en la mesa de mármol, alzo vuelo dejándose llevar en un peculiar baile. Y detrás dejó la mesa de aquellos que empezaron a entablar una alegre y divertida conversación.



* Ilustración de Sagramar

lunes 8 de junio de 2009

Brujita con un día gris



Me había levantado con un sentimiento de tristeza, viéndolo todo gris y sin ningún color para alegrar el corazón. Notaba como la pena se había instalado en mi corazón y no quería marcharse ya que se había atado con un lazo de doble lazada. Me vestí como una brujita mala, me puse el vestido negro, el gorro picudo y decoré mi nariz con una verruga de quita y pon.
A mi gato Fusfus le quité sus manchas blancas con betún negro. Y le subí a mi escoba a motor. - Nos vamos a asustar, le dije con voz gruñona.


No quería agradar a nadie en el camino, lo que quería era asustar a los niños cuando sobrevolase el patio del colegio y mi cometido lo cumplí a la perfección. No había nadie que no huyese a mis pasadas con la escoba sobre sus cabezas. Mi escoba en vez de desplegar colores del arcoíris, tiraba rayos que fulminaban a quien pillaba y el humo negro ensuciaba los cristales de las mujeres que los acababan de limpiarlos. Mi gato asustado clavaba sus uñas en la madera de la escoba y maullaba sin parar como si fuera una sirena de policía, asustando todavía más.
No os creáis que esto me hacía sentir feliz, todo lo contrario no encontraba ningún tipo de satisfacción y cada vez estaba más triste. Totalmente desanimada y con sentimiento de culpa, me di cuenta que no podía seguir así. Necesitaba buscar la manera que volviesen las sonrisas y la alegría a mi corazón. Cogí mi libreta de brujita y apunté en una hoja en blanco lo que me pasaba, la arranque con cuidado, la doble y me fui volando al mercado de magia de las brujas desesperadas.
La tienda es una tienda peculiar ya que todos los productos que venden son extraordinarios, para acceder a él necesitas tener el carnet de socio ya que sus productos mágicos son muy complejos y tienes que demostrar que tienes los cinco años de estudio en brujería o magia para el buen manejo de todos sus productos sin crear verdaderas catástrofes.
La sección que más me gusta es la de los productos meteorológicos. Tienes cajas con rayos y truenos, de días despejados, de arcoíris, de olores de otoño, cajas de primavera con millones de flores campestres. Es apasionante pasearte por este pasillo ya que siempre hay algo nuevo que ver, oler, oír o sentir. Pero esta vez no me iba a pasar por allí ya que lo iba a ver todo feo y si cogía algo serían los truenos y rayos, los remolinos de viento o peor aún me podría dar por llevarme los tornados.

Así que desplegué mi hoja mágica, que se empezó a reescribir, poniéndome dónde se encontraba exactamente lo que necesitaba para mi estado anímico. Me recorrí todas las secciones rápidamente, sin fijarme en nada, seguía cuidadosamente el plano que me mostraba la hoja. Cuando llegué a la sección de líquidos mágicos fui directamente al centro y allí estaba lo que yo necesitaba. Miré todas las botellas que estaban colocadas perfectamente en la estantería más alta. Me alcé un poco y con un chasquido de mis dedos hice que una de las botellas flotara hasta mis manos. Leí la etiqueta con sus efectos y sin pensarlo dos veces la abrí despacio para que no se derramara ni una gota. De un tragó me la bebí. Al momento me inundó su contenido de colores, magia positiva y alegría. Mire la botella y pensé. - No hay nada como beber agua de Sed de Vida.


* Ilustración Luisina Egidi

viernes 5 de junio de 2009

Pasión


.- Un Yintonik, dos Margaritas y un Bloomery.

La coctelera empieza a agitarse, volar por los aires y termina mezclando los licores que se sirven en BlackMoon.

. - Anotado nena. - dice Andy que me manda un beso mientras me guiña un ojo.

. - Si te ve tu mujer te cuelga de los pulgares. -le respondo guardando la libreta en el bolsillo de mi minúscula falda.

. - Alba sabes que me vuelves loco y mi mujer está al corriente. ¡Ay, si me dejaras! Me sonríe con una sonrisa picarona.

.- ¿Sabes que me han preguntado tres hombre hoy por tu nombre?
.- ¿Y? A cada uno le he dicho un nombre diferente.

- - ¡Ya te vale! La última vez que lo hiciste me volvieron loca toda la noche.

. - Si, me acuerdo. - Se ríe mientras termina de ponerme las copas. Se para en seco y me hace un gesto con la cabeza. - Mira allí entra tu hombre misterioso.

Miro el reloj y sonrío. - No falla nunca.

. - No sé a mi me parece que tiene mucho morro. - dice Andy con mala cara.

Veo como se acerca hasta nosotros el hombre misterioso con aspecto desaliñado, barba de tres días y pelo largo. Sus ojos marrones, se encuentran escondidos detrás de unas minúsculas gafas, son penetrantes y consiguen que me estremezca.
Sin decir media palabra ninguno de los tres, cojo la bandeja y me voy a poner las bebidas. Cuando vuelvo sólo miro esos ojos misteriosos con una sonrisa picarona, dejo la bandeja en la barra y me acerco apoyando mis manos sobre sus piernas. Me atrevo a quitarle las gafas, paso mi mano despacio por su pelo sedoso y le beso terminando en un mordisco en el labio inferior. Él me acaricia la espalda y me muerde seguidamente el cuello.
. - Vámonos a los reservados. - me susurra al oído.

. - Vale tengo un descanso. -Le digo cogiendo sus manos.

. - Algunos han nacido de píe. - Dice Andy refunfuñando mientras limpia una copa de cristal y ve como nos alejamos.

Subo las escaleras y él detrás me sigue despacio. Entramos en el reservado donde la luz tenue casi no deja que se perciban nuestros cuerpos sino que solamente se intuyen en la oscuridad. Él se acerca por detrás, me desabrocha la camisa, mientras me besa el cuello despacio y empieza a bajar por la espalda lamiendo los poro de mi piel, me da la vuelta y hace que descienda la cremallera de la menuda falda que resbala por mis muslos hasta llegar al suelo. Yo ya le he desabrochado con gran maestría el pantalón, y le he quitado la camiseta, tirándola a un rincón. Clavo mis uñas en sus hombros y después las deslizo por toda su espalda. - Me quemo mi amor.- le susurro. Él me mira con deseo, me tira en la cama y me dejo quemar. Placer, susurros, gemidos que acompañan a las gotas de lluvia de nuestra piel ardiente. Siento como me pierdo en él.

Cuando abro los ojos ya no está a mi lado. Veo que encima de la mesilla se encuentran las gafas olvidadas por mi gran pasión. Las cojo y las guardo con mucho amor antes de bajar a trabajar.
Andy muy serio me mira reticente y me susurra en el oído. -No lo entiendo Alba, si tú has dejado de ser una fulana más del local ¿Porque todavía te sigues acostando con ese majadero? Si has vuelto a este mundillo ¿Porqué no nos vamos nosotros a los reservados?
Muy sería le contesto. -Tú no tienes lo que él me da. - le sonrió dejándole con dos palmos de nariz y finalizo la conversación buscando algún cliente para ponerle una copa.
Con el alba recojo mis cosas y sin despedirme me voy de BlackMoom. Cansada me acercó hasta mi coche y mientras buscó las llaves en mi bolso me topo con las minúsculas gafas, las saco, miro a través de ella y a lo lejos puedo ver al hombre misterioso apoyado sobre mi coche.

. - Hola cariño te estaba esperando.

. - Eres un caso mi amor. - Le digo mientras le pongo las gafas. Él saca de su bolsillo una alianza y me la pone en el dedo anular. - Tienes que dejar este mundillo Alba.

. - Tú me has conocido aquí, sabes lo que era y que no hay nadie más que tú.

. - Pero ¿porqué seguimos haciéndolo aquí?

. - Me río, le beso y le susurro al oído. - Me pone mucho y no puedo evitarlo mi vida.
Ilustración de Gabin Reece

martes 2 de junio de 2009

El reflejo del espejo



El reflejo del espejo es el de una niña pecosa, cuatro ojos, pelirroja y gorda que nunca se ha sentido aceptada ni por los compañeros de clase, ni por la familia y algunas veces dudaba hasta de su madre. Ella siempre deseo tener una niña de anuncio a la que poder vestir con los mejores diseñadores, esos que solo hacían tallas para muñecas que por supuesto no entraban por las lorzas de mi cuerpo y si alguna vez conseguía ponerme una de sus prendas "chic" en vez de hermosa parecía una pequeña butifarra.
Con tan sólo 7 años empecé con endocrinos y con todo tipo de deportes quema grasas. Pero a escondidas en el patio del colegio compraba los donuts a mis compañeros y cuando no había dinero hacía los deberes de aquellos niños que me hacían la vida imposible. Porque para colmo había que aguantar los insultos de aquellos mocosos que la vida había querido que pareciesen querubines y por dentro no tenían ningún tipo de sensibilidad a los niños menos agraciados.

Pero un día al escuchar a mi madre desesperada hablando con sus amigas del club de campo, del tormento que era tener una niña gorda. Mi orgullo hizo que empezase a tomarme en serio al endocrino y decidí no saltarme el ejercicio. Con el tiempo de cuatro ojos, gorda, pecosa pasé a ser delgada, atractiva y popular.
Pero aunque cada vez comía menos el espejo insistía siempre en reflejar a aquella niña gordita de siempre, pero con mi nuevo físico conseguí agradar a los compañeros que me empezaban a hablar con cariño e invitarme a sus fiestas. Mi madre se emocionaba cada vez que bajaba una talla y me llevaba de compras en las mejores firmas. Todo parecía maravilloso a mí alrededor hasta que llegó el día en que mi apariencia empezó otra vez a desagradar ya que ahora no era por gorda sino por mi extrema delgadez, era un pellejo que cubría todos mis huesos. Surgieron las ojeras, la caída del pelo, las taquicardias y empecé a estar tumbada todo el rato porque me sentía muy débil. Mi madre preocupada me llevo a los mejores especialistas y todos diagnosticaron lo mismo, ahora sufría de anorexia. Tendría que aprender a comer sanamente e ir al psiquiatra para sanar mi trastorno alimenticio. El tratamiento no funciono porque yo me negué a comer. Escondía la comida entre las plantas, se la daba a mi perro, la tiraba al fondo de la basura, lo que me obligaban a comer supervisada lo quemaba haciendo deporte. Mi vida empezó a ser un infierno y un tormento lleno de calorías.
Hasta que llegó un día que no tuve fuerzas ni para abrir los ojos y deseé escuchar como mis débiles latidos del corazón se iban volando con las oscuras golondrinas para no volver a contar ni una caloría más.
*Ilustración Arturo Elena

domingo 31 de mayo de 2009

Corazón


Entro en la cafetería asustado, angustiado y sin las palabras exactas para contarte esta historia de ciencia ficción. Veo que estás sentada en nuestra mesa cerca de la ventana, te encuentras mirando por ella con esa nostalgia que se ha instalado en tu cara desde el día que me fui. Sé que has recibido la carta que te mandé rogándote que por favor vinieses hasta aquí ya que tenía que decirte cuanto te quiero, cuanto te añoro y que necesito una nueva oportunidad.
Me voy acercando despacio pero al ver como te giras para mirarme, por mi timidez e inseguridad freno paralizado y disimulo sentándome en un taburete de la barra. Te vuelvo a mirar de reojo y estás acariciando una libreta que tienes encima de la fría mesa de mármol. Busco las fuerzas y me decido acercarme otra vez hasta ti.

. - ¿Me puedo sentar? digo tartamudeando mientras cojo la silla que está enfrente de ti.

. - Sí, me dices sin mirarme y sin apartar tus ojos de la libreta. Veo que dentro de ella está la carta que te escribí, está arrugada como si hubieras hecho anteriormente un ovillo con ella y ahora está estirada se aprecian las marcas sobre el papel, también se percibe que ha sido leída y releída.

. - Sé que no me crees pero es verdad. Soy yo María. - Te digo mientras coloco mi mano sobre la tuya.

Por fin me miras a los ojos pero apartas tu mano de la mía. - Yo no sé quién eres. Pero te pido que no te metas en mi vida, ni que me hagas más daño. No sé como sabes tantas cosas sobre mí, pero hoy todos tenemos información de todos en Internet. No quiero que me cuentes más farsas. - Tu voz fría paraliza el momento, pero tengo la necesidad de que me creas.

. - María tienes un lunar en la espalda donde apoya un píe un hada del viento, te gusta la soledad los domingos por la mañana y escribes poesía cuando estás triste así que seguro que la libreta que te regalé estas Navidades estará repleta.


Veo como tu fortaleza se derrumba y las lágrimas que me estabas negando a enseñar empiezan a brotar. Te levantas y me susurras como una brisa de invierno. - No te acerques a mí.
Al pasar por mi lado te cojo la mano. - María no me he ido, siénteme por favor. - Suplico mientras pongo tu mano por dentro de mi camisa, en mi corazón. - Confía en mí, yo tampoco me lo creía.

Me miras a los ojos y muy despacio abres mi camisa. Dejo que tu mano recorra la cicatriz del trasplante de corazón que recibí hace seis meses. Cerrando mi corazón en un cuerpo que no es el mío.
*Ilustración Arturo Elena

viernes 29 de mayo de 2009

Eres





Eres un Océano con un millón de respuestas sin preguntar.
Eres un puzzle con piezas por descubrir.
Eres una amapola soñada por su campo y por su sol.
Eres el olor a tierra mojada que precede a la tormenta.
Eres una nota de música que danza libre de rejas.
Eres un lienzo por pintar.
Eres todo en ti.


Niñocactus me ha regalado en los comentarios de la poesía "Soy" este poema. Me ha gustado tanto que no me he podido resistir a publicarlo. Su blog es "Borrón y cuento nuevo" y podéis disfrutar de unos cuentos geniales. Gracias y muchos besos.






* Ilustración de Sophie Griotto

miércoles 27 de mayo de 2009

Soy



Soy un Océano con un millón de preguntas sin responder.
Soy un puzzle al que le faltan piezas.
Soy una amapola que sueña con un campo silvestre.
Soy tormenta sin lluvia.
Soy una nota de música que no se escribe en un pentagrama.
Soy un lienzo inacabado.
Soy nada sin ti.


Ilustración de Sophie Griotto.

sábado 23 de mayo de 2009


Todos los días cuando llego a casa enciendo el ordenador y corriendo entro en web mail, para ver si hay algún mensaje de él. Con cada e-mail suyo abro una explosión de sentimientos. Todo empezó hace dos años cuando entré en Facebook, me invitó mi hermano a un mundo desconocido para mí, en el podía ver las fotos de todos sus amigos, los amigos de sus amigos, de la familia, etc... De pronto como si se me hubiera encendido una bombilla encima de mi cabeza, me acordé de mi compañero de la facultad. ¿Qué sería de su vida? Tuvimos una relación que no perduró porque ninguno estaba preparado para una relación seria. Con el tiempo cada uno siguió diferentes caminos y aunque al principio nos llamábamos y quedábamos, poco a poco la relación se desvaneció.
Sonrío mientras tecleo su nombre, me paro y pienso. - ¿Cómo eran los apellidos? Corro hasta la orla y allí estaba su foto, dos filas por debajo de la mía. Vuelvo corriendo al teclado y tecleo A. Maxtínz Cortázar.
El resultado de la búsqueda fueron cinco personas con el mismo nombre y apellidos. Me pongo las gafas y me acerco al monitor para ver bien los rasgos de los candidatos. El primero que vi estaba claro que no era él ya que era muy mayor, el segundo no me imagino que se hubiera dejado ese pelo largo y tocase la batería en un grupo heavy, ¡mmm! el tercero podría haber sido pero no me respondió al mensaje que le mandé, el quinto no tenía foto y el cuarto aunque en la foto no era como yo me imaginaba, me reconoció y me invitó a entrar.
Poco a poco entre en su mundo, sabía por lo que contaba que tenía tiempo para sacarse otra carrera, que tenía muchas ganas de viajar, que su vida era muy monótona, y que esperaba verme pronto. Un día recibí un mensaje suyo en mi e-mail y empezamos sin testigos a tener una relación más seria y pasional. A través de chat era como estar con él sin poderle ver ni tocar. Me estaba enamorando de él; su pasión, sus poemas, los libros y música que me recomendaba, me embriagaba. Hasta que yo empecé a tener la necesidad de volver a verle. Sabía que vivía en la zona de Madrid y que podríamos quedar para tomar un café. Pero aunque la necesidad sólo parecía mía y no suya, un día me atreví a preguntarle si quedábamos. A lo que no hubo respuesta por parte de él. Sólo pude ver como se quedó el cursor parpadeando como si fueran los latidos de mi corazón dolorido.
Pero él no me dejo de escribir y aunque a mí me recomía la curiosidad, la alimente pensando que estaba casado y que no podríamos tener otro tipo de relación que no fuese el roce de nuestros dedos contra un teclado.
Pasado un año fue él el que me preguntó si quería que quedásemos. Al principio me sorprendió pues yo le creía felizmente casado con cuatro churumbeles y pecando solamente conmigo en su imaginación. Pero rápidamente le respondí que sí. Él me mandó una dirección, una hora y un día.
Cuando por fin llegó el día, decidí ir en taxi para no llegar tarde a la cita. Al escuchar la dirección el taxista se giro y me dijo. - ¿Me puede repetir la dirección, por favor? Se la repito despacio mientras observo como me mira de arriba a abajo con mucho descaro y con cara de extrañado. El viaje lo hicimos en silencio, no llevaba la música puesta y en ese momento hubiera agradecido hasta que hubiera llevado Radio Olé, para no aguantar ese incomodo silencio como compañero de viaje. Bajé la ventanilla y dejé que la contaminación entrara para hacer compañía a mis nervios.
El taxi paró en la dirección marcada, miré atreves de la ventanilla del coche el exterior y la cara de extrañada ahora la puse yo. El taxista me miró con una leve sonrisa y me dijo. - Adiós señorita que tenga un buen día.
Bajé del taxi y espere los cinco minutos que quedaban para que llegase él, mientras tanto buscaba la lógica a la dirección que me había dado Alonso.

A las cinco en punto la puerta de la cárcel se abrió y pude ver como él salía llevando una pequeña maleta y una gran sonrisa hasta mi.......




Ilustración Sophie Griotto

martes 19 de mayo de 2009

Citas


Hace algún tiempo que me he dado cuenta que las cosas para una mujer de unos treinta y tantos años se han complicado a la hora de buscar una pareja.
El cuento ha cambiado tanto desde que yo dejé de tener citas que me he sorprendido con las primeras que he tenido. He podido comprobar que algunos hombres, ya en la primera cita, van directamente al grano. Con una pequeña conversación durante la cena y antes de que lleguen los postres, te dejan caer la famosa frase. - ¿Te apetece que nos vayamos a la cama?

Seamos realistas, esta situación hace unos años era impensable pero ahora la libertad entre hombre y mujeres hace que si nos apetece podamos pasar una noche con un desconocido sin buscar compromiso alguno.
Vale, pero ¿y si no buscas un lío de una noche? Si lo que buscas es tener una relación normal. Una pareja a quién contar como te ha ido el día, que se acurruque contigo en el sofá para leerte el periódico, ver una película de miedo sabiendo que te va a proteger por la noche al ir a la cama, pasear de la mano, acostarte por la noche y poner los pies fríos en su piel caliente, reírte con algo gracioso que te cuente y tener esa maravillosa complicidad.
Ahora cada vez que quedo con alguien en la primera cita, pienso. - ¿Existirá ese hombre o me quedaré para vestir santos?
Pero para colmo tenemos que añadir a esta situación que encima ves como tu cuerpo no es el mismo que hace diez años, eso hace que tu confianza baje. A cambio tienes más madurez y sabes lo que quieres, eso hace que tu exigencia sea mayor; Y otra cuestión fundamental e importante. - ¿Qué hay en el mercado? Me dan escalofríos pensarlo pues ahora yo pertenezco al famoso mercado y no me gusta verme como una manzana o una naranja. Pero es así y cuanto antes lo asimile, mucho mejor y tener claro que la competencia es desleal y muy dura.
Si analizo mis última citas puedo decir que han sido desastrosas. En una de ellas el susodicho, un hombre apuesto, me dejo KO cuando empezó a contarme todos los personajes de Start Trek. Y cuando quise meter baza preguntando. -¿cómo se llama el oso peludo? Se ofendió tanto que me dejo en casa casi sin un adiós. - Qué poco sentido del humor. - Pensaba mientras encontraba en Internet que el famoso oso peludo era Chewbacca de la película Star Wars. - !Q metedura de pata!

Otra de mis citas ha sido con un hombre soltero de unos cuarenta y tantos. Me sorprendió cuando me dijo que vivía todavía con su madre (a mí en ese momento me vino a la cabeza la película de Psicosis). Pero cuando volví a la tierra y analice rápidamente la situación, tampoco me pareció tan raro, la vivienda está por las nubes y no dan un crédito fácilmente a nadie. Aunque al minuto entendí todo mucho mejor. Era hijo único que a la tercera llamada al móvil de su madre, él le dijo donde estábamos cenando y ella apareció a acercar a su hijo su jarabe para la alergia, sólo por si cenaba huevo. De paso se quedó a cenar con nosotros.
- ¡ Claro que primero me pregunto si no me importaba! .- Y qué le podía responder a aquella mujer tan encantadora. Esa noche después de escuchar a la madre contarme toda clase de enfermedades, acabe con una cogorza monumental y la madre del susodicho también. Cuando llegue a mi casa apunté en mi agenda no quedar con las madres sobre protectoras de sus hijos, me llevan a un mal camino.
La última cita fue con un amigo de la facultad. Pero estuvimos todo el tiempo hablando de trabajo. Además me dejo petrificada pues yo le invité al cine y las palomitas, ya que él tampoco hizo ninguna intención de pagar. Cuando terminó la película nos fuimos a tomar un café y después de discutir la visión cromática y la confrontación de los campos, pedimos la cuenta. Con la cuenta en la mesa, él me sugirió amablemente que cada uno pagase su café. - ¡Vale! Las cosas han cambiado ¿pero tanto? ¡Será cutre el tío!
Y ahora estoy en la librería Ex libris, esperando a un amigo de una amiga. Es una cita a ciegas. No le conozco de nada, mi amiga me ha dicho que es majísimo, que está en el gremio de los separados, y según ella tenemos un montón de cosas en común. Miro la hora pasan diez minutos de la hora y todavía no ha llegado. Miro a los lados de la calle y no viene nadie, después me miro la punta de mis pies, y me empiezan a surgir las dudas. - ¿Se habrá arrepentido? . -Tal vez ha venido, me ha visto, no le he gustado y por último ha huido. -¡Cobarde!
Resoplo y me doy la vuelta para mirar el escaparate de la librería. -Está claro, no vuelvo a tener una cita a ciegas, saco un cigarrillo y empiezo a fumármelo despacio, en cada bocanada de humo empiezo a sentir como poco a poco se me va haciendo un nudo en el estomago. Al levantar la mirada me veo en el reflejo del cristal. Vuelvo a mirar la hora. Saco el teléfono y veo que no hay ninguna llamada suya. En el reflejo del cristal veo que se refleja una pequeña terraza de una cafetería, decido cruzar la calle y esperar sentada tomándome un café con hielitos. Desde aquí puedo ver como la gente pasa de largo por la acera de enfrente, nadie se para delante de la librería. De pronto me invade la pena y miro como los hielitos de mi café se van deshaciendo. Una paloma empieza a picotear un trocito de pan que se le ha caído a un niño que está sentado en la mesa de al lado. Me mira y sonríe, le sonrió al verle la falta de dos de sus dientes.
.- ¿A quién esperaz? me pregunta de forma directa el crío.
. - Ya a nadie. - le respondo.
. - ¿Eztáz trizte? me pregunta apoyando su mano en su cara.
. - No, le digo mientras frunzo el ceño.
- Se acerca a mí y me coge la nariz y me dice llevándose su mano a la boca. - Me la comí.
- Sonrío.
. - Mi papá ziempre ze come mi nariz cuando eztoy trizte.
. - Gracias, me has hecho sonreír. - le digo. Pienso que este crío ha aprendido la primera lección para conquistar a una chica que es hacerla reír. Tendrá futuro.
Se acerca hasta nosotros un hombre y me dice. - ¿Te está molestando?
. - No, todo lo contrario. - respondo y vuelvo la mirada hacía la librería.
. - Dani toma el helado de chocolate.- dice el hombre al niño
. - Graciaz papi, responde muy salado el crío.
. - Su padre se acerca al pequeño, le da un beso y le pregunta al rato. - ¿Has cumplido con la misión que te he mandado? (silencio por respuesta del pequeño que ya tiene el helado de chocolate resbalándole por toda la carita y la mano) Insiste su padre ¿Te has fijado si se ha acercado alguna chica a la librería de enfrente?
. - El niño me mira y dice. - Zi, ezta chica pero me ha dicho que ya no ezpera a nadie.
Y es aquí dónde empieza una nueva cita.......

* Ilustración Arturo Elena

domingo 17 de mayo de 2009


Una noche estrellada con una brisa que rizaba los corazones, Marieta corría detrás de su globo rojo que cada vez que perdía el rumbo y bajaba, saltaba y le daba con todas sus fuerzas para que se elevase siguiendo la brisa y el destino marcado. Por fin el globo empezó a despegar cada vez más y más alto. Marieta cuando ya no pudo seguirlo se paró en seco y vio como el globo subía bailando hasta el cielo. Levantó el brazo y se despidió mientras notaba como las estrellas contentas hacían un hueco al globo espacial. En ese momento notó como le caían dos lágrimas por las mejillas. No era por el globo, no era porque se le escapase antes de hacer la cuenta atrás; Era porque encima del globo iba su amiga la hormiga que le contó que su sueño era poder algún día tocar las estrellas. Idearon un plan muy complejo y esa noche una hormiga astronauta viajó en globo hasta las estrellas que anhelaba tocar. Por la mañana el globo descendió y cayó sobre mis manos, encima no se encontraba la hormiga astronauta, pero si se encontraba un mensaje de las estrellas.
Sonrío porque no sé como agradeceros vuestros comentarios, vuestra complicidad, y vuestros premios. El globo estalló y me inundo de vuestro mundo haciéndome participe de vuestros cuentos, sueños, comentarios.... muchos besos. Gracias Mamen en el país de las maravillas. http://mamen-bcn.blogspot.com/ por tu simpatía y tu premio.

Tengo que decir siete rarezas, y es complicado porque tengo tantas que me cuesta elegirlas pero allá van: Cuando salgo a correr intento no pisar ningún bichito que se cruce conmigo por el camino. Me gusta sacar de quicio a mi profesor de pádel dando a la pelota tan alta que se salga de la pista. No toco el piano delante de nadie, bueno sólo delante de mi abuela y mis hijos (no son muy exigentes :)) Me gusta poner la música alta en casa y bailar sola. Cantar mientras conduzco. Hacer reír a mis amigos con las cosas más chorras que se puedan ocurrir (alma de payasa). Me gusta sentir el sol, pasear en verano cerca del mar, mojarme cuando llueve y no usar paraguas, ver las estrellas, ver volar a los murciélagos en las noches de verano, buscar formas en las nubes. No aguanto los animales en jaulas. No me gusta hacer de madre responsable pero lo hago (siendo muy pero que muy madre). Bueno creo que podría seguir y no parar, pero soy la última en irme a dormir y esa es otra rareza, me gusta ser la última en irme cuando no puedo más. Buenas noches.
* Ilustración Liniers

jueves 14 de mayo de 2009

Olvido


El doctor de los más locos pasa consulta a un loco más de este mundo. La consulta sobria, con sus muebles llenos de libros que tratan de locos y grandes remedios para curar las locuras, acoge un sillón de piel negra, donde se encuentra sentado con las piernas cruzadas el loquero. En este momento hace que escucha el hilo de voz que sale de detrás del diván, donde se encuentra un hombre que ha puesto todas sus esperanzas en él. Espera soluciones y por supuesto remedios.
. - No puedo más, me tiene que ayudar a olvidar. No puedo seguir pensando en ella. - dice el hilo de voz agonizante.
. - ¿Con qué asiduidad piensa en ella?.- pregunta muy serio el loquero.
Se incorpora del diván un hombre; Su aspecto es desaliñado, el pelo despeinado y mostrando una cara de cansancio por no dormir hace mucho tiempo. Sus ojos rojizos demuestran una profunda tristeza cuando le responde. -A todas horas doctor. Rozo la locura porque quiero ser la copa de cristal que toque sus labios cuando beba, quiero ser la manta con la que se tapa en las noches frías, quiero ser el sol para acariciar su piel y ser la luna para contemplar como duerme por las noches.
Este loquero ya no siente ni padece, sin mirarle sigue escribiendo en su libreta. En ella se puede ver pintado un monigote con el corazón roto. Cierra su libreta y coge el recetario. - Le voy a mandar un jarabe. Se tiene que tomar dos cucharadas antes de dormir. Con él conseguirá olvidar todos los sentimientos hacía esa mujer, en unos días se sentirá como otro hombre y ni se acordará de ella.
Terminada la consulta, el loquero fue a guardar sus lápices y su libreta en su maletín. Al abrirlo encima de la mesa vio una foto. Era de una mujer y de él, estaban abrazados y los dos muy sonrientes. - Tengo que quitar esta foto. ¿Quién será esa mujer sonriente? - Piensa mientras apaga las luces de su consultorio.
Mientras tanto el paciente en su casa con el jarabe entre sus manos. Tenía un dilema. Su amor era tan grande que sabía que con dos cucharadas de jarabe no se iba a olvidar de su gran amor. Así que no se lo pensó dos veces y se bebió el frasco entero.
Se olvidó de su amor, se olvidó de los minutos y se olvidó de su vida. Ahora camina sin rumbo en un gran olvido.

Ilustración de starry eyedkid

lunes 11 de mayo de 2009

Bailo


Bailo descalza, dando vueltas y alzando mis brazos en mitad de una fiesta privada. Mezclándome y rozándome con los cuerpos que bailan conmigo en esta bacanal. Bailo y bailo entrando en trance, respirando el humo de los cigarrillos de otros, siento el máximo placer al dejar que el arte de las musas entre por mi cuerpo, dejándome caer en el olvido e invitándome a pecar. En algún momento de la fiesta coqueteo en el baño con el rímel y los polvos blancos. Me estimulo siguiendo la música y voy notando las gotas saladas de sudor que resbalan por mi cuerpo como si fuera una de tus atrevidas caricias. Me encuentro con tu mirada y con los labios que ahora son de otra. Tu mirada me muestra el destierro de tu mundo y en ese momento deseo convertirme en decibelio para poder rozar tus gotas de sudor y dejarme resbalar otra vez por tu piel; Como cuando mi lengua paseaba por tu cuerpo buscando tesoros en los recónditos valles. Deseo desbocado y desatado en una bacanal. Deseo tus labios, tus caricias, tu sudor mezclado con el mío. Corre, te espero, te siento, bailo floreciendo en el deseo y saltándome las normas. Peco contigo saboreando una juerga que nos acompaña hasta el alba.
Ilustración John Howe

sábado 9 de mayo de 2009

Hada Pulguita


En la calle Acaramelada se encuentran las hadas con una pancarta de despedida para la Hada Pulguita. Todas ellas preciosas no comprendían por qué de la Azucena Real del Valle no nació una hadita preciosa, sino una hadita peluda, sin alas y con ojos saltones al que llamaron Pulguita. Cuando creció decidió marcharse a buscar respuestas con el Mago Flor. Él era un mago sabio y protegía a las hadas del Valle. Pulguita pensaba que al verla podría explicarle porque era diferente a sus hermanas.
Cuando llegó a la cueva, el Mago Flor se encontraba fuera tomando el sol.
. - Hola Pulguita, te llevaba esperando hace un buen rato. - Dijo el mago .
. - Me he perdido por el bosque. - Dijo Pulguita.
. - Bueno preciosa ¿A qué has venido?
. - ¡¡Preciosa!! No me has visto bien. - dijo Pulguita.
. - Te veo perfectamente, eres la hada más bonita del Valle. - Dijo el Mago mientras se quitaba las gafas de sol y la miraba.
Pulguita se miro y vio sus patas torcidas, su bola de pelo negro y los largos brazos que le llegaban hasta el suelo.
. - No, no soy preciosa.
. - Pulguita no mires el exterior. Mira tu interior, tu corazón. - Dijo el mago muy serio.
Pulguita se miro otra vez, cerro los ojos y miró su corazón. Pudo verse como un hada preciosa. Lo había conseguido era preciosa pero al abrir los ojos se dio cuenta que seguía siendo Pulguita. De sus ojos saltones empezaron a surgir las lágrimas desconsoladas.
El Mago Flor la miro y le dijo. - Te ayudaré a ser una hadita preciosa pero tu fondo será de Pulguita. Lo verás todo feo y no tendrás corazón del bosque. ¿Prefieres eso?
.- Si. - Dijo Pulguita muy seria y sin pensar todo lo que iba a perder.
El mago sacó su varita de la manga y realizó el conjuro "Puscus Pulgus ser Jadax sin Coraxon". Pulguita se transformó en un hada preciosa, la más hermosa del Valle, pero no pudo disfrutarlo porque todo lo veía sin hermosura, las flores marchitas, los árboles muertos, el cielo gris. No había un color en su belleza interior, no tenía corazón del bosque. Toda su belleza estaba en su exterior.
. - Pulguita al darse cuentade de lo que había conseguido con su transformación se puso tan triste que no quería ni reflejarse en el estanque ni quería que nadie la viese porque sus ojos reflejaban oscuridad.
Fue otra vez a visitar al Mago Flor.
. - Te estaba esperando. - dijo el Mago.
. - Quiero volver a ser Pulguita. - dijo Pulguita muy triste.
. - No.- Dijo el mago sin levantar la cabeza.
. - No puedo seguir sin saborear el color del amanecer, no puedo ver el bosque gris y feo. - Dijo Pulguita desesperada.
. - Te lo dije y no me hiciste caso. - Refunfuñó el Mago
. -¡¡ Por favor!! -Rogó Pulguita.
. - Solo hay una manera pero es muy peligrosa.
. - ¿Cuál?
. - Tienes que ir a la Casa de Logan y Lory y en su cocina hay un tarro de Cookies mágicas de Paraleloadn. Con cuidado tendrás que meterte dentro y comerte una (sólo una). El hechizo se pasará y volverás a ser Pulguita con corazón.
Así es como una hadita sin corazón llegó a la casa de Logan y Lory. Se metió en el tarro y se comió una galleta, saboreo lo dulce de la vida y volvió a ser una Hada Pulguita feliz.

Logan y Lory espero que si os encontráis con la Hada Pulguita en el tarro de las galletas no os asustéis. Muchas gracias por el premio, me endulzáis con vuestros premios. Muchos besos.

Ilustración Federico Nessi